Electromecánica | Ventajas e inconvenientes de los formadores de juntas y las juntas precortadas

Ambos sirven para garantizar la estanqueidad de la unión, pero tienen cualidades diferentes.

La junta de culata debe ajustarse perfectamente y ser deformable para absorber altas presiones
La colocación de las juntas precortadas es sencilla y limpia

Cuando se reparan órganos mecánicos compuestos por distintas piezas ensambladas entre sí, la formación de juntas es una operación habitual. Básicamente, consiste en intercalar un elemento elástico entre los componentes, denominado junta, que asegura la estanqueidad de la unión. Por ejemplo, la unión entre el conjunto de bloque de motor, la culata y la tapa de balancines o en el registro de algunas cajas de cambio

Una vez que se repara la avería y se montan los componentes que se habían retirado, es necesario formar juntas para garantizar la estanqueidad de la unión. Esto puede hacerse colocando juntas precortadas o mediante la formación de juntas. Ambos métodos tienen sus ventajas y sus inconvenientes, explicados en una comparativa efectuada por el blog Ruta 401 de Loctite Teroson.

Empezando por los formadores de juntas, poseen las siguientes propiedades:

  • Mayor capacidad de sellado. No sellan solo por compresión, sino también por la íntima adhesión del sellante ocluido entre las bridas. Pueden adherir y sellar las superficies completamente incluso si existen pequeños huecos e imperfecciones. Con ello se evita la aparición de fugas.
  • Se asientan y se adaptan mejor sobre la superficie. Al ser productos líquidos o pastosos,  facilitan el trabajo sobre superficies rugosas o arañadas. De este modo se evita tener que mecanizar las zonas que presentan daños superficiales.
  • Buenas propiedades mecánicas, químicas y térmicas. En el primer caso, ofrecen una distribución más uniforme de cargas, distribuyen mejor las tensiones y resisten las vibraciones. En el segundo, no son sensibles a combustibles ni líquidos refrigerantes. En el tercero, soportan mejor las dilataciones térmicas del acero y del aluminio. 
  • Evitan la corrosión por frotamiento. También aumentan la capacidad de transmisión de carga en componentes que transmiten giros.
  • No precisan de cargas de compresión elevadas. Esto facilita diseñar juntas y bridas con contacto metal-metal. 
  • Mayor versatilidad y eficiencia. Los formadores de juntas son válidos para cualquier tipo de vehículo, lo que disminuye los costes de inventario.
  • Requieren una aplicación más precisa. Su principal inconveniente es que es necesaria más  precisión para depositar el adhesivo sobre la misma junta y evitar la acumulación de sellador.

En cuanto a las juntas precortadas, sus principales características son:

  • Colocación sencilla y limpia. Su gran ventaja. Estas juntas se colocan fácilmente, ya que están precortadas de forma precisa con la geometría correspondiente. Además, no incluyen ningún tipo de sellador que pueda ensuciar la superficie. Muchas juntas precortadas se ofrecen en el recambio con un hermético o reforzador de juntas que ayuda al pegado de estas en la brida y a alargar su vida útil ante cargas prolongadas a compresión.
  • Falta de versatilidad. Entre los inconvenientes de las juntas precortadas, destaca que están diseñadas para usarse sobre piezas de vehículos y modelos concretos, lo que impide su empleo en otros vehículos.
  • Menor capacidad de sellado. Al estar fabricadas con materiales menos elásticos que los formadores de juntas, se asientan peor sobre superficies rugosas. Para compensarlo, hay que aumentar el par de apriete, con el consiguiente riesgo de que se produzcan un efecto de asentamiento por compresión, que hace que la junta pierda capacidad de empuje sobre las bridas.
  • Tienden a perder capacidad de sellado con el tiempo. Debido a la presión generada por los tornillos sobre las bridas unidas. Esta presión puede provocar tensiones localizadas que dañen o desalineen la junta, así como asentamientos por compresión.
  • Elevado coste. Algunas juntas precortadas, como las de culata, son caras, lo cual hace más costosa la reparación.
  • Mayor fragilidad. Las juntas precortadas tradicionales se fabrican con materiales composites. Estos son más sensibles a los golpes, lo que puede provocar daños en su superficie y afectar al sellado.  

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