Nueve personas de una misma familia han sido detenidas por la Policía Nacional, tras desarticular a una banda que robó al menos 40 vehículos de alta gama valorados en más de 1,6 millones de euros. Muchos de estos vehículos eran desmontados en naves de la provincia de Toledo para su venta por piezas en varios países.
La organización tenía muy definida su estructura, pues los cabecillas seleccionaban por las mañanas coches de gran potencia, principalmente, en estacionamientos abiertos del distrito madrileño de Barajas. Presiamente, allí, fueron sorprendidos por los agentes en un restaurante de comida rápida, cuando planeaban más robos, que siempre cometían por las tardes. Según informa Efe, siete hombres y dos mujeres, los miembros del clan, de etnia gitana, trasladaban los vehículos que robaban a otros puntos de Madrid para asegurarse de que no disponían de sistema de geolocalización y, posteriormente, los llevaban a los talleres ubicados en naves industriales de varias localidades de la provincia de Toledo.
Hasta el momento, ocho turismos de los sustraídos fueron ya recuperados y entregados a sus propietarios, tal y como ha confirmado a los medios un inspector del grupo de tráfico lícito de vehículos de la Policía Nacional.
El pasado octubre comenzó la investigación a raíz del robo de un vehículo en el distrito madrileño de Latina, que llevó a los agentes a descubrir que podría existir una red jerarquizada. Estaban en lo cierto, pues los miembros de esta organización criminal se repartían las tareas. Así, dos de los principales investigados se dedicaban a la localización y a la selección de los vehículos de interés, actuaban tanto para la propia red como por encargo de otros grupos criminales que les solicitaban modelos concretos.
Para proceder al robo, siempre usaban una herramienta conocida como extractor de bombines, con la que accedían al interior del vehículo sin causar daños visibles. Además, disponían de distintos tipos de cerraduras para sustituir a la original. Una vez dentro utilizaban dispositivos técnicos altamente sofisticados para poner en marcha el motor y burlar las medidas de seguridad del sistema de arranque.
De Madrid a Toledo
Como siempre actuaban a la luz del día tomaban numerosas medidas para dificultar su identificación como la utilización de gorros, bragas de cuello y mascarillas. Una vez sustraídos, equipaban los vehículos con placas de matrícula falsas, correspondientes a otros turismos de iguales características, para evitar controles policiales. Posteriormente los trasladaban a distintos puntos de Madrid, donde permanecían entre 48 y 72 horas para comprobar que no existía ningún control sobre ellos.
Suoerado dicho periodo, trasladaban parte del botín automovilístico a municipios de la provincia de Toledo, donde los desmontaban en naves industriales y talleres clandestinos, ubicados en zonas aisladas para evitar que fueran detectados por el ruido.
Más de 40.000 euros en el mercado de segunda mano
La capilaridad de la banda quedaba demostrada en esos desplazamientos, pues los miembros de la banda que viajaban en los vehículos sustraídos iban acompañados por otros que circulaban en otros turismos para realizar funciones de contravigilancia y que incluso llegaban a cortar el tráfico para evitar posibles actuaciones policiales.
Una vez en las naves, los vehículos eran desmontados para su posterior venta por piezas, lo que les generaba importantes beneficios. Así, los agentes calculan que los coches sustraídos tenían un valor medio de unos 40.000 euros en el mercado de segunda mano, si bien los detenidos lograban mayores beneficios con la venta de las piezas. Asimismo, otros coches robados eran vendidos a grupos criminales para la comisión de otras actividades delictivas.
Durante el pasado marzo, se realizó un dispositivo que culminó con registros en cuatro naves industriales de diferentes localidades de Toledo, donde se localizaron numerosos vehículos sustraídos y una gran cantidad de piezas.
En cuanto a los implicados, han sido puestos a disposición judicial los nueve, por presuntos delitos de pertenencia a organización criminal, robo con fuerza, falsedad documental y contra la seguridad vial. Uno de ellos, además, está acusado de dos homicidios imprudentes por atropello. Si bien la operación está cerrada, la investigación ha llevado a los agentes hasta otros grupos similares que sustraen también vehículos por encargo para su posterior venta, por lo que no se descartan más detenciones.