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Reparación

Los efectos del ruido en el taller mecánico: categorías, normativa, límites acústicos y prevención

Los talleres asturianos (ASPA) llevan a cabo un minucioso informe en el que recalcan la incidencia del ruido en los hábitos diarios de negocio de posventa.

Publicado: 23/02/2026 ·16:50
Actualizado: 23/02/2026 · 18:01
  • Las orejeras son una alternativa preventiva ante la imposibilidad de reducir el ruido en los talleres mecánicos.

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La presencia del ruido resulta especialmente relevante en los talleres de reparación de vehículos. Por ello, Aspa -la Asociación del Automóvil del Principado de Asturias- integrada en Cetraa -comparten presidente, Miguel Pérez Carballo- ha elaborado su "Guía Informativa sobre los efectos del ruido en los talleres de reparación de vehículos". Y es que la actividad habitual diaria en la mayoría de los negocios de posventa genera ambientes laborales, donde los niveles de ruido alcanzan con frecuencia valores elevados. Especialmente, los motivados por el uso intensivo de maquinaria tanto fija como móvil, la utilización de herramientas portátiles, una amplia proporción de los procesos de reparación o las propias emisiones de los motores en los casos que necesitan permanecer arrancados, entre otros.

Esta combinación de factores convierte a estas actividades en un entorno en el que la exposición al ruido es habitual y sostenida en el tiempo, con el consiguiente riesgo para la salud auditiva y general de sus profesionales.

Analizando esos diferentes tipos de ruido en el taller, no todos presentan un comportamiento uniforme, por lo que se pueden distinguir diversas categorías, en términos de evaluación y prevención: 

  1. Ruido estable: Caracterizado por mantenerse prácticamente constante, como el de un compresor en funcionamiento continuo. 
  2. Ruido periódico: Vinculado a procesos cíclicos, presente, por ejemplo, en determinados momentos con los vehículos arrancados. 
  3. Ruido aleatorio: Propio de operaciones que no siguen un patrón temporal definido, como los trabajos de chapa y pintura. 
  4. Ruido de impacto: Generado por eventos bruscos y de corta duración, frecuente en actividades como el empleo de herramientas neumáticas. 

Tipología del ruido en los talleres mecánicos.
Tipología del ruido en los talleres mecánicos.

Ante la magnitud del riesgo, tanto por su intensidad como por la elevada exposición al mismo, existe un marco normativo específico, aplicable en el caso de los talleres mecánicos, como sucede también en el resto de ámbitos laborales. Se trata del Real Decreto 286/2006 del 10 de marzo, que establece disposiciones mínimas para prevenir los daños derivados de esta exposición ocupacional al ruido, así como criterios de evaluación y límites de exposición admisibles. 

En este sentido, según dicho RD se distingue entre dos tipos de valores de ruido: 

  • Valores límite de exposición: No deberán ser excedidos, salvo en ciertas situaicones excepcionales, previstas en el artículo 12 del RD. Se establece como márgenes un nivel de exposición diaria equivalente a 87 decibelios y un nivel de pico máximo 140 decibelios. 
  • Valores de exposición que dan lugar a una acción: Cuando se alcanzan, implica la necesidad de adoptar diversas acciones concretas en casa caso. En este caso, los márgenes se sitúan entre una exposición diaria equivalente a 85 decibelios y un nivel de pico con 137 decibelios. 

Frecuencia de las revisiones 

Para cumplimentar estos topes, la normativa también recoge la frecuencia con la que deben repetirse las correspondientes mediciones de ruido en los talleres mecánicos: cada tres años para valores límite de exposición y cada año para valores de exposición que dan lugar una acción. 

No obstante, la gestión adecuada del ruido en el entorno laboral constituye una responsabilidad esencial de las empresas, que deben velar tanto por disminuir la presencia del ruido en el ambiente de trabajo como por proteger a sus trabajadores cuando dicha reducción no es técnicamente posible o es insuficiente. 

De este modo, Aspa enumera una serie de medidas preventivas, que se deben realizar sobre la fuente generadora del ruido: 

  • Sustituir máquinas, equipos o procesos ruidosos por otros de menor mantenimiento preventivo, que incluyan emisión sonora. 
  • Incorporar cerramientos o carenados alrededor de las fuentes de ruido.
  • Implantar programas de lubricación, sustitución de piezas desgastadas o ajustes recomendados por los fabricantes. Estas intervenciones suelen evitar vibraciones, desajustes o defectos que incrementan el ruido. 
  • Diseñar adecuadamente la distribución de la maquinaria para aislar estos procesos ruidosos y evitar así exposiciones innecesarias.
  • Realizar modificaciones técnicas en componentes específicos que permitan reducir la emisión acústica. 
  • Instalar aquellos equipos que generen mayor nivel de vibraciones sobre basamento o fundaciones amortiguadas, lo que reduce su transmisión a estructuras y suelo. 
  • Incorporar elementos de reducción de ruido en  sistema s hidráulicos y neumáticos. 
  • Sustituir componentes metálicos por otros fabricados con materiales plásticos cuando ello sea posible. 

Por último, el informe de la patronal asturiana también presenta como alternativa, la aplicación de varios dispositivos de protección para tratar de paliar este incómodo riesgo: 

  • Orejeras: Formadas con casquetes acolchados por un arnés que se adapta a la cabeza. Pueden integrarse con otros EPIs, como cascos de seguridad -no son habituales en talleres mecánicos- o pantallas faciales, entre otros. Se recomiendan para usos intermitentes.
  • Tapones auditivos: Se insertan en el canal auditivo. Existen modelos moldeables, premoldeados, personalizados, con arnés o unidos mediante cordón. Pueden ser desechables o reutilizables. Son preferibles para usos continuados o en ambientes cálidos y húmedos.
     

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