Nada menos que una docena de talleres ilegales. Los Mossos d'Esquadra investigan en las comarcas gerundenses un grupo de negocios fraudulentos que pasan inadvertidos. Amparados en zonas aisladas o en naves cuya persiana cierra cuando están en funcionamiento. Desde el cuerpo regional, alertan de que estos talleres no cumplen con las normativas medioambientales como la separación de residuos, algo que puede generar un problema importante en el entorno.
Asimismo, según informa La Vanguardia, los Mossos advierten también de los riesgos que corren los propios trabajadores de estos negocios clandestinos, ya que sus condiciones laborales y la falta de prevención que tienen. A todo esto, la policía señala que estos negocios suelen ir asociados a otros delitos paralelos, como el fraude eléctrico.
Acabar con ellos sigue siendo la gran mácula en el día a día de Corve, la Asociación de Automóviles y Náutica de Girona. Su trabajo fraudulento entraña un grave “perjuicio económico y medioambiental”. "El problema es que cuesta detectarlos, ya que pasan desapercibidos, porque no se anuncian y el boca a boca es quien les lleva a los clientes", afirman desde la patronal.
Para erradicarlos, la Unidad Regional de Medio Ambiente (Urma) de Girona es el principal baluarte. Está encima y, periódicamente, levanta actas si ve que los talleres siguen funcionando. Por ejemplo, así sucedió tras el registro a una masía aislada entre la Selva y el Gironès. Escondidos detrás de una casa solariega, tres hombres trabajaban sin descanso para poner a punto varios coches. Operaciones que realizaban sin ningún sistema de selección y recogida de residuos y tampoco sin las medidas de seguridad necesarias para líquido de frenos y aceites, que contaminan todo el entorno. Por si fuera poco, en este caso concreto, uno de los empleados se dedicaba a quemar plásticos y otros elementos en una hoguera en una esquina con el peligro que supone.
Sobre todas estas irregularidades, los Mossos intentan hacer el seguimiento de los residuos que generan y que acaban en diferentes lugares que, en muchas ocasiones, son vertidos incontrolados en otros espacios naturales o en contenedores, sin ningún tipo de control y supervisión.
Una vez identificadas, los agentes de la Urma lo comunican al Ayuntamiento de turno, que es el responsable de sancionar y cerrar el negocio, si bien, a veces, cuesta tiempo que pase y los negocios siguen funcionando de forma irregular.
Otros delitos asociados
Pero la falta de licencia y el vertido de residuos contaminantes no son las únicas operaciones fraudulentas de estos talleres ilegales. Así, el jefe de la Urma en Girona, el cabo Antoni López, explica que es frecuente, hasta habitual, que esta actividad ilegal vaya asociada a otros delitos como el fraude de luz, el más habitual, si bien también se han encontrado con que los operarios modificaban un falso fondo de un coche para, presuntamente, esconder droga. Además, los Mossos suelen encontrar a personas que están en situación administrativa irregular. En este caso, se debe dar cuenta de ello a la Policía Nacional, poseedora de dichas competencias en inmigración.
“Nosotros identificamos a las personas, comprobamos la actividad y los residuos que generan, así como al destino de los residuos y las condiciones de trabajo en las que están los empleados, después se lo comunicamos al Ayuntamiento correspondiente o a Trabajo o al departamento que corresponda”, describe López sobre el proceso.