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Reparación

Los talleres y concesionarios ya generan más empleo en Europa que la fabricación de automóviles

Un estudio de Eurofound cifra en 3,6 millones los puestos de trabajo vinculados al comercio y reparación de vehículos en la UE, frente a los 3,12 millones de la fabricación, y confirma el peso laboral de la red en plena transición del sector.

Publicado: 31/07/2026 ·12:33
Actualizado: 31/07/2026 · 12:33
  • Entre 2010 y 2024, la posventa sumó 120.000 empleos más.

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Fábricas, baterías, proveedores, cadenas de montaje, producción... Es lo primero que se viene a la mente al hablar de la automoción. También colabora a ello el discurso articulado, a menudo, desde Europa. Comisión Europea mediante. No obstante, oculta debajo de esa punta del iceberg, permanece una realidad mucho más valiosa. Ahora, un informe elaborado por Eurofound, y apoyado en los datos laborales, la acaba de sacar a flote. Y deja en un magnífico lugar a la posventa. Talleres y concesionarios. Porque la venta y reparación de vehículos aporta más empleo en la Unión Europea que la propia fabricación de automóviles.

Sin duda, se trata de un dato luminoso, un asidero de esperanza, cuando todo el sector, sobre todo en España, suspira por encontrar un profesional formado que contratar. Ese relevo generacional en tantas ocasiones demandado para evitar el cierre de negocios de reparación. Esa atracción de talento otras cuántas veces solicitado. Pues bien, este informe, muestra que, tal vez, el talento está ya en el sector. Es cuestión de asegurarlo. 

Así, el informe en cuestión, "El empleo, en el sector de la automoción en la Unión Europea" -Employment in the EU’s automotive sector-, afirma que los dos grandes bloques centrales de la automoción europea sumaban 6,72 millones de trabajadores en el tercer trimestre de 2024, o lo que es lo mismo, el equivalente al 3% del empleo total de la UE. Al desglosar ambas mitades, 3,12 millones correspondían a la fabricación de vehículos, remolques y semirremolques, mientras que 3,6 millones estaban vinculados al comercio, venta y reparación de vehículos.

Esos guarimos inducen a una lectura relevante para el sector: la automoción europea no termina en la línea de montaje. Cada vez más, los clientes priorizan un buen servicio posventa antes incluso que el precio, perenne número uno, entre las prioridades. Incluso los propios fabricantes son conscientes de ello. También se está pudiendo comprobar en el desembarco del puñado de fabricantes chinos que está desplegándose en Europa y, por ende, España. Todos llegan con una red de concesionarios robusta, seguridad en el suministro de recambios y garantías ventajosas.

Porque la red comercial, el taller, la posventa, el asesoramiento al cliente y los servicios asociados al ciclo de vida del vehículo también forman parte del núcleo económico y laboral de la industria. En plena transición tecnológica, cualquier política de competitividad, electrificación o empleo que mire sólo a la fabricación dejará fuera una parte esencial de la cadena de valor.

En gran medida, la transformación del automóvil se está explicando desde la perspectiva industrial: inversiones en vehículo eléctrico, relocalización de cadenas de suministro, competencia china, pérdida de producción, presión regulatoria o reconversión de proveedores. Todos esos factores son determinantes, pero no agotan la dimensión real del sector. Porque la implantación real de nuevas tecnologías también depende de quienes informan al cliente, entregan el vehículo, explican su uso, mantienen el producto, gestionan garantías, actualizan capacidades técnicas y sostienen la relación con el usuario durante años.

La compra no depende del precio, también de la posventa

Si la producción de vehículos concentra 3,12 millones de puestos de trabajo, mientras el comercio y reparación alcanza 3,6 millones, esto quiere decir que el ámbito más próximo al cliente final representa el mayor bloque laboral dentro de los subsectores centrales de la automoción europea, según defiende el estudio. 

Este dato cambia el foco del debate. La distribución no es sólo un canal comercial, sino una infraestructura económica con capilaridad territorial, empleo cualificado y capacidad para acompañar al cliente en decisiones cada vez más complejas. La compra de un vehículo ya no depende únicamente del precio o del producto: incorpora ayudas públicas, fiscalidad, autonomía, recarga, conectividad, financiación, valor residual, mantenimiento, garantías y servicios digitales.

En ese contexto, la red de venta y reparación actúa como puente entre la transformación industrial y la adopción real por parte del cliente. Sin ese acompañamiento, buena parte de las políticas de electrificación y digitalización pueden encontrar más dificultades para trasladarse al mercado.

La evolución del empleo

El análisis de Eurofound también apunta a una diferencia importante en la evolución del empleo. La venta y reparación de vehículos ha mostrado una trayectoria más estable que la fabricación. En 2024 había 120.000 empleos más en este ámbito que en 2010, mientras que la fabricación presenta una evolución más desigual por países, con crecimiento en algunas economías del este de Europa y descensos recientes en mercados industriales tradicionales como Francia, Alemania o Italia.

Esta estabilidad no significa ausencia de retos. Siguen presentes. La digitalización del proceso comercial, la electrificación, la entrada de nuevos operadores, la presión sobre márgenes, el cambio en los hábitos de compra y la evolución de la posventa están transformando profundamente la actividad de la red. Pero sí confirma que el empleo vinculado a la venta y reparación tiene una función de anclaje territorial y económico que debe ser tenida en cuenta.

Electrificación y digitalización cambian las competencias

La transformación del sector también modifica las prioridades en la contratación de los profesionales. Sin ir más lejos, la electrificación y la digitalización están modificando las competencias necesarias en toda la cadena de valor. En fabricación, crecen las necesidades vinculadas a baterías, software, electrónica, automatización y nuevos procesos industriales. En distribución y reparación, el cambio se traduce en asesoramiento especializado, diagnosis avanzada, gestión de datos, conocimiento del vehículo electrificado, nuevas herramientas digitales y mayor capacidad de explicación al cliente.

Por este organigrama, la red de concesionarios y talleres no puede quedar al margen de las políticas europeas y nacionales de transición. La renovación del parque, el despliegue del vehículo eléctrico, la mejora de la seguridad vial, la digitalización del automóvil y la confianza del consumidor dependen también de la capacidad de la red para formar profesionales, adaptar instalaciones y acompañar a los usuarios.

Y es que la transformación del sector no será solo industrial, también comercial, técnica y territorial. Afectará a cómo se vende el vehículo, cómo se mantiene, cómo se financia, cómo se explica al cliente y cómo se construye la relación durante todo su ciclo de vida.

No en vano, los datos de Eurofound refuerzan una idea de fondo: la automoción también se sostiene sobre millones de empleos vinculados a la distribución, la reparación y la atención al cliente. En un momento de fuerte presión sobre el sector, la red comercial y posventa aparece como un activo estratégico. No sólo por su peso laboral, sino por su capacidad para acercar la innovación al ciudadano, generar confianza, resolver dudas y hacer viable la adopción de nuevas tecnologías.

 

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