Reparación | Aspectos claves en la inspección de ITV de los coches eléctricos

Estos vehículos pasan la inspección en los mismos plazos de tiempo que el resto de automóviles, aunque con las singularidades propias de un eléctrico.

Las emisiones es el único nivel que no se revisa en los vehículos eléctricos
Las emisiones es el único nivel que no se revisa en los vehículos eléctricos

Un rotundo sí es la respuesta que los centros de reparación deben dar a sus clientes, les pregunten o no, cuando acudan al taller a realizar cualquier tarea de reparación o mantenimiento. El asunto lo han “levantado” las inspecciones técnicas de vehículos (ITV), a raíz de la reiterada pregunta de los usuarios sobre si los coches eléctricos pasan ITV.

La respuesta dada desde la Asociación de Entidades para la Inspección Técnica de Vehículos de la Comunidad de Madrid (Aema-ITV) tira de carácter gallego y contesta con nuevos interrogantes: ¿acaso un coche eléctrico no tiene neumáticos? ¿No lleva luces o espejos? ¿Acaso un vehículo eléctrico no lleva cinturón de seguridad? La respuesta es sí. Un coche eléctrico tiene una serie de elementos que, al igual que los de combustión, deben ser inspeccionados, para asegurarnos que está en perfectas condiciones de circular en carretera.

Según la Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso de la Movilidad Eléctrica (Aedive), la Comunidad de Madrid tuvo en 2020 el mayor número de matriculaciones, 13.319 unidades, de las 35.745 que sumó el conjunto del país. Datos positivos para conseguir el objetivo de emisiones cero, señala Aema-ITV, y añade “consigamos también cero accidentes en carretera”.

La asociación madrileña señala que el coche eléctrico tiene los mismos plazos que cualquier otro vehículo. Si se trata de un turismo, la primera inspección se pasa a los cuatro años de matriculación. A partir de entonces, y hasta los 10 años de antigüedad, cada dos años. Después, la revisión es anual.

Una pregunta sin sentido que a las ITV y a los talleres pueden hacer los usuarios es si a los vehículos eléctricos se les hacen pruebas de emisiones. Evidentemente, es el único elemento que no se revisa. Precisamente es en este capítulo de emisiones donde más defectos graves se detectan entre los vehículos de combustión (6,43%), sólo por detrás de alumbrado y señalización (9,57%) y ejes, neumáticos y suspensiones (6,5%).

También la prueba del motor y transmisión habitual es diferente, ya que no tiene ni embrague ni caja de cambios. En aquellos vehículos que es accesible, los técnicos comprueban el estado de la batería y se verifica el cableado.

El resto de los elementos se inspeccionarán como a cualquier otro vehículo, pues el objetivo es comprobar sus características técnicas para evitar riesgos de accidentes. Las pruebas pasan por identificación del vehículo; acondicionamiento exterior, carrocería; acondicionamiento interior (asientos, cinturón de seguridad, anclajes. Verificación del funcionamiento del antihielo y antivaho y la existencia del antirrobo y velocímetro); alumbrado y señalización, frenos; dirección; ejes, ruedas, neumáticos y suspensión.

En los vehículos con particularidades, como transporte escolar, transporte de mercancías peligrosas, etcétera, se verifican los elementos y documentación específica (tacógrafo, limitador de velocidad, reformas, entre otros).

Respecto a la documentación, es lo primero que se pide al llegar a la ITV, por lo que es importante llevar la ficha técnica, también llamada tarjeta ITV (si se ha pasado anteriormente), el permiso de circulación del vehículo y la acreditación del seguro obligatorio (no es indispensable, ya que las estaciones de ITV lo comprueban telemáticamente, pero puede ayudar a agilizar el trámite de la documentación).

La pegatina que acredita que el coche ha pasado la ITV es la misma en cualquier caso y se obtiene si el resultado es favorable. Como en el resto de los vehículos, debe colocarse en un lugar visible. Si la ITV es desfavorable, sólo podrá llevarse el vehículo hasta un taller para su reparación. En el caso que resulte negativa, el vehículo se considera no apto para la circulación y será automáticamente inmovilizado y transportado por una grúa hasta el taller. Una vez que los defectos estén subsanados, deberá acudirse de nuevo a una estación ITV para realizar la inspección.

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