Industria Chimica Reggiana (ICR) ha anunciado el cierre de su histórica sede original en Reggio Emilia, fundada en 1961, especializada en la producción de masillas para carrocería y masillas para piedra, sectores en los que ha alcanzado posiciones de liderazgo con su marca Sprint, comercializada y reconocida mundialmente. Un desarrollo global acrecentado en 2020, cuando ICR fue adquirida por PPG Industries Inc., empresa estadounidense líder en el sector del repintado de automóviles y recubrimientos industriales ligeros.
Sin duda, un duro golpe para la empresa, ya que el epicentro de su producción en Italia se lleva a cabo en esta planta de Reggio Emilia, en la provincia lombarda de Lodi y considerada la "sede central", no en vano, ahora mismo cuenta con un total de 74 trabajadores.
"Esta mañana, la empresa comunicó al representante sindical de ICR su decisión unilateral de cerrar la planta de producción de Reggio Emilia, por lo que se inicia de inmediato un procedimiento de despido colectivo para 54 empleados", expuso Filctem Cgil en un comunicado. "Las razones aducidas por la empresa son la disminución de los volúmenes registrados en los últimos años y la obsolescencia de la planta, lo que requeriría inversiones excesivamente costosas".
Ante esta situación, Filctem Cgil, junto con el sindicato de trabajadores RSU, exigió a la empresa "la retirada inmediata de su procedimiento de despido unilateral y solicitó la creación de un grupo de trabajo para apoyar la estabilidad laboral". Una solicitud que fue rechazada por parte de la empresa.
Huelga inmediata
Como consecuencia, se convocó inmediatamente una asamblea sindical el 6 de febrero, en la que los trabajadores decidieron por unanimidad declarar una huelga inmediata. Los paros continuarán este 9 de febrero con un piquete a partir de las 8 de la mañana frente a las puertas de la fábrica en Via M. Gasparini, 7.
"Consideramos esta decisión corporativa, cuyo único objetivo es salvaguardar los intereses económicos de la empresa, completamente inaceptable, contraria a la responsabilidad social que las empresas siempre deben tener en cLauenta, porque hoy comienza una pesadilla para 54 familias más en una zona ya afectada por la crisis y una importante pérdida de empleos", añade el comunicado remitido a los medios por los sindicatos.
Desde la patronal, se sostiene que el cierre de la fábrica "es consecuencia de la total falta de políticas industriales nacionales que la Cgil viene denunciando desde hace años". Por ello, "instamos a todas las instituciones a tomar medidas concretas para salvaguardar esta importante realidad", incitaron, alertando de que "el tejido industrial manufacturero de Reggio Emilia y de su provincia se desmorona día a día, empobreciendo irremediablemente nuestra sociedad".