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Neumáticos

Grupo Andrés presenta DriveMatrix, su espacio para intercambiar información con seguridad entre empresas

Con su llegada pretende ofrecer garantías y atajar las dudas que siempre plantea la cesión de datos entre empresas, además de otorgar a las pequeñas empresas una capacidad de información únicamente al alcance las multinacionales.

Publicado: 02/09/2026 ·13:38
Actualizado: 02/09/2026 · 13:38
  • Gráfico explicativo del funcionamiento de DriveMatrix.

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Grupo Andrés, distribuidor global de neumáticos, acaba de crear DriveMatrix, una de sus grandes apuestas para este inicio de curso. Se trata de un espacio de datos que permite a las empresas de una misma cadena de valor intercambiar información bajo reglas claras, manteniendo el control sobre qué se comparte, con quién y para qué. Así, se ataja esa decisión incómoda que supone compartir datos entre empresas, puesto que obliga a ceder información que se percibe como estratégica, pero, de no hacerlo, se deja fuera del alcance mejoras que ninguna compañía puede lograr sola. DriveMatrix nace para resolver esa delgada línea de debate. 

Pero, qué es un espacio de datos. Pues bien, primero hay que dejar claro que ni es una base de datos común ni es una plataforma donde volcar información. Se trata de un acuerdo entre organizaciones -técnico, legal y de gobernanza a la vez- que permite compartir datos sin centralizarlos. Cada participante conserva los suyos donde están y decide, mediante políticas explícitas, quién accede, en qué condiciones y con qué finalidad. No se comparte el control del dato, sino su uso. Ese principio, la soberanía del dato, es uno de los pilares de la estrategia europea sobre la materia y ha dado lugar a arquitecturas de referencia como Gaia-X e IDSA.

Hay que tener en cuenta que un neumático es un producto engañosamente simple que pasa por muchísimas manos: fabricante, importador, distribuidor, taller, flota, conductor, gestor de residuos, valorizador... Y su mantenimiento es molecular -una rotación aquí, un equilibrado allá, una sustitución en una nave a doscientos kilómetros-, miles de intervenciones pequeñas, frecuentes y dispersas que hoy se registran de maneras incompatibles entre sí, cuando se registran. No existe un punto natural en el que toda esa información se consolide. A eso se suma una asimetría poco habitual: en la misma cadena conviven fabricantes multinacionales con sistemas de gestión sofisticados y talleres de dos personas que trabajan con herramientas mínimas. Imponer un formato único desde arriba, que es lo que funciona en sectores más concentrados, aquí no funciona.

Por todos estos argumentos, DriveMatrix está diseñado precisamente para admitir esa desigualdad: cada participante se incorpora con el nivel de madurez digital que tiene, sin rehacer sus sistemas, y el espacio se encarga de que la información resulte comprensible para los demás. Ese es el problema difícil y, precisamente por ello, es el que el proyecto ha decidido abordar de frente.

La unión hace la fuerza

Por todo lo expuesto, es evidente que un espacio de datos con un sólo participante no vale nada; con dos, vale poco. Crece en su utilidad de forma acelerada con cada incorporación, porque un nuevo miembro no sólo aporta sus datos, sino las combinaciones posibles con los de todos los demás. De ahí que el activo determinante no sea el software, sino el tejido empresarial que lo sostiene: la confianza acumulada y la costumbre de trabajar juntas son lo que permite que un espacio de datos pase del diseño a la operación. Esto pesa especialmente sobre las empresas pequeñas, que acceden por esta vía a una capacidad de información y de análisis hoy reservada a las grandes corporaciones.

Grupo Andrés deja claro que nadie está obligado a estas transacciones. No hay ninguna norma que imponga compartir esta información con el resto de la cadena, y el espacio de datos no funciona por obligación, sino porque compensa participar. Lo que aporta es criterio para decidir. Saber qué ocurre con el producto una vez sale del perímetro propio, con qué ritmo se consume, cómo se comporta en uso real y en qué punto de la cadena se encuentra en cada momento permite tomar decisiones -de compra, de reposición, de precio, de servicio- sobre información y no sobre intuición.

Ideal para pequeñas empresas

Este formato, como ya se ha expuesto, es ideal para pymes. Porque una empresa pequeña con acceso a información agregada compite en un plano más parecido al de una grande, lo que convierte al espacio en un mecanismo de nivelación. Y los patrones que sólo emergen al juntar datos de varios eslabones -cambios de demanda, comportamiento de producto, desplazamientos del mercado- permiten anticiparse a movimientos que, mirando únicamente los datos propios, se ven cuando ya han ocurrido. A ello se añade que nuevas normativas europeas irán exigiendo que buena parte de esa información exista y esté estructurada: quien llegue con ese trabajo hecho llegará en mejores condiciones que quien tenga que improvisarlo.

La relevancia de DriveMatrix consiste en la "puesta en valor de los datos generados en cada negocio". “En la actualidad, cualquier operación genera datos que, anonimizados y agregados, pueden tener un valor muy importante para otros miembros del sector, no en vano, creemos que la economía del dato crecerá en los próximos años, de ahí nuestro compromiso en poner en marcha herramientas que la favorezcan”, argumenta Eduardo Salazar, director general del Grupo Andrés.

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