Hasta 8.500 euros para no quedarse atrás. La irrupción de los vehículos eléctricos está obligando a los negocios de reparación y mantenimiento de vehículos a una fuerte inversión para adecuar sus instalaciones y equipamiento a las nuevas tecnologías. De este problema, se hizo eco la primera edición del TeleNoticias en Telemadrid del pasado 26 de agosto.
Unos guantes de alta tensión, un polímetro -capaz de medir hasta un millar de voltios- y una plataforma elevadora para poder trabajar y reparar baterías -cruciales en todo vehículo eléctrico- es el equipamiento básico, el puramente indispensable, que ha tenido que adquirir Natram, un taller mecánico ubicado en Chamartín, en plena capital, para afrontar la llegada y poder reparar con garantías los posibles vehículos eléctricos que entren en su taller. ¿El coste? Según afirma Alfonso Torres, su responsable y miembro de Cetraa Madrid, al informativo madrileño, los citados 8.500 euros.
La evolución del mercado los últimos meses demuestra que este desembolso es "esencial" para estar actualizado y poder seguir compitiendo. "Tienes que hacerlo sí o sí, porque si no no puedes reparar los vehículos y te quedas fuera, entonces, es una apuesta y ya veremos a ver si es rentable y a qué velocidad y qué ritmo los talleres podemos aguantar este modelo de mercado", se cuestiona Torres.
Además, el informativo del ente público madrileño destaca el impacto de estos coches, concretamente, los de origen chino, en el mercado de recambios, pues la solicitud de sus piezas alcanza ya el 9,4% del total de peticiones, cuando dos años antes, según datos de Recomotor, apenas alcanzaba el 3%. No en vano, en paralelo, las consultas sobre estos modelos de China han crecido un 214% en los últimos doce meses.
"Tienen centrales logísticas aquí en Europa, pero no aprovisionan de todo el material a los talleres", alza la voz Gerard Palau, uno de los cofundadores de Recomotor. Así las cosas, la rapidez, el ingenio y la capacidad para encontrar este tipo de piezas más demandadas es esencial para conseguir nuevos clientes y retener a los ya existentes.
La falta de personal, otro hándicap
Del mismo modo, el informativo resalta la falta de personal cualificado y especializado que viene reclamando a gritos el sector desde hace años. Falta mano de obra. Más cuando estos desafíos tecnológicos obligan a una preparación vigente y moderna. Por ello, la electrónica gana terreno a la mecánica tradicional a pasos agigantados. "El taller tiene que tener profesionales cualificados y preparados, por tanto estamos ante un reto todavía más importante y complicado", ahonda Torres.