A mayor número de kilómetros, mayor fiablidad. Un sólido argumento. Esta es la principal ventaja en la evolución de los automóviles eléctricos que, por encima de los 193.000 kilómetros (120.000 millas), se estabilizan en un 16% de suspensos al pasar la ITV, frente al 23,5% registrado por los de gasolina. Así lo atestigua el informe "Cuál es la durabilidad de los coches eléctricos?", encargado por la Bvrla (British Vehicle Rental & Leasing Association, en inglés) y recogido por Motor16.
El estudio compara diferentes rangos de kilometraje. Así, entre los 32.000 y 64.000 kilómetros (20.000 y 40.000 millas), los resultados son prácticamente iguales, pero con un ligero porcentaje mayor de no aprobados en los eléctricos (12%) respecto a los de gasolina (11,7%). A partir de los 96.500 kilómetros, unas 60.000 millas, la tasa de fallos de los eléctricos encalla alrededor del 16%, mientras sigue aumentando más en los gasolina.
En el caso de los eléctricos, ya no se rebasará ese porcentaje de suspensos en la ITV, pues es del 16.5% entre 145.000 y 193.000 kilómetros (90.000 y 120.000 millas), muy por debajo ya del 22,1 % de los gasolina. Por último, el citado rango de más de 193.00 kilómetros eleva la diferencia hasta un 7,5% más de ITVs no superadas entre ambos tipos de combustión: 16% frente a 23,5%.
En cuanto al tipo de defectos que más se repiten en el caso de los modelos electrificados, las reparaciones relacionadas con los neumáticos son las más repetidas. No obstante, el informe de Bvrla no establece vínculos ni evidencias que relacionen su mayor peso con más problemas de suspensión, también ligados al agarre y la movilidad del vehículo. Otra de las partes claves del eléctrico, la batería queda fuera del alcance del estudio, puesto que no se evalúa como parte de la inspección técnica obligatoria.
En la confección de este análisis, se examinaron un total de 47,4 millones de inspecciones técnicas de vehículos, que revelaron esa conclusión de que, con un kilometraje bajo, existen relativamente pocas diferencias entre los coches eléctricos y los de gasolina. Sin embargo, a partir de los 3 a 8 años de vida, mientras los eléctricos regulan ese porcentaje, los de gasolina y diésel siguen multiplicando el número de inspecciones no superadas.