La escasez de profesionales cualificados en los talleres es uno de los grandes retos a los que se enfrenta nuestro sector. No se trata de un fenómeno aislado, ni exclusivo de la automoción. Afecta a buena parte de las actividades productivas en España y en Europa. Pero en el caso de los talleres, el impacto es crítico: sin relevo generacional, sin nuevos profesionales preparados, la capacidad de atender la creciente demanda de movilidad y de dar respuesta a los retos tecnológicos queda comprometida.
Desde Cetraa hemos puesto cifras y contexto a esta realidad a través de dos ediciones de la encuesta realizada durante AULA. En la de 2025, los resultados son, en apariencia, esperanzadores: dos de cada tres jóvenes estarían dispuestos a plantearse un futuro en el taller y un 94% considera que es una profesión con futuro. La mayoría reconoce la utilidad de la informática y muestra interés por mecánica o electromecánica. Sin embargo, esta percepción positiva no se traduce en un incremento real de nuevos profesionales.
¿Por qué existe esta brecha? Muchos estudiantes usan la FP como trampolín hacia la universidad u otros estudios. Otros optan por trabajar en fábricas de automoción u otros sectores. Además, la importancia que dan a conciliación, horarios o condiciones laborales acaba influyendo en su decisión. A ello se suma un desajuste entre los contenidos de la FP y la realidad del taller, que ralentiza la inserción de los recién graduados.
Conscientes de esta situación, presentamos un paquete de 20 medidas, fruto del trabajo conjunto de nuestras asociaciones territoriales. No hablamos sólo de diagnósticos sino de propuestas reales que pueden marcar la diferencia si se aplican de forma coordinada entre administraciones, centros educativos, asociaciones y empresas.
Entre ellas, la necesidad de impulsar la FP desde edades tempranas, derribando clichés y mostrando que se trata de una opción tan digna como la universitaria. Apostamos por aumentar las plazas disponibles, mejorar la especialización en diagnosis y eléctricos, revisar itinerarios de acceso a Grado Superior y reforzar la FP Dual, adaptándola a la realidad de nuestras empresas.
Al mismo tiempo, también proponemos fomentar campañas de comunicación modernas, visibilizar el papel social, impulsar la presencia femenina, crear premios y reconocimientos para jóvenes y centros ejemplares, y facilitar vehículos reales para prácticas mediante convenios con fabricantes y administraciones. Sin olvidar la importancia de apoyar a los jóvenes en su primera etapa, con tutores o mentores que reduzcan el abandono, ni de actualizar al profesorado de FP.
Todas estas medidas responden a un objetivo: que el interés de los jóvenes por el taller se convierta en oportunidades reales de empleo, y que la sociedad cuente con talleres modernos, profesionales y preparados para los retos del presente y del futuro. En Cetraa creemos que la solución pasa por sumar esfuerzos y asumir compromisos. Las asociaciones ya hemos dado un primer paso. Ahora corresponde a las administraciones, a los centros y a las empresas acompañarnos en este camino. El futuro del taller, y con él la movilidad de nuestro país, depende de ello.
Este artículo de opinión de Francisco Roca forma parte del último número de la Ruta del Taller 2026.