Tres años de cárcel. Es la petición de la Fiscalía como pena para un mecánico de Sant Joan de Vilatorrada (Barcelona) por haberse quedado con un Rolls Royce modelo Silver Shadow valorado en casi 57.000 euros. El caso será juzgado el próximo miércoles 21 de enero en la sección novena de la Audiencia Provincial de Barcelona. Junto a la condena en prisión, el Ministerio Público reclama el pago de una multa de 2.160 euros y el abono íntegro del valor del automóvil en concepto de responsabilidad civil.
Según cuenta el diario Nació Manresa y recoge Infobae, el propietario del vehículo entregó el coche, un modelo de 1972, en marzo de 2019 para reparar un escape de aceite. Tras dejar el coche en el taller, la víctima no volvió a saber nada del vehículo. El informe señala que el acusado “se apropió de ese vehículo” y comenzó a dar excusas para no devolverlo, pese a las reiteradas reclamaciones del propietario, que solicitó el coche aunque la reparación no hubiese finalizado.
De este modo, el propietario del Rolls Royce acudió en repetidas ocasiones al taller para intentar recuperar su vehículo, pero el mecánico siempre alegaba distintos motivos para no entregarlo. Hasta el punto de que acudió a la justicia para denunciar la situación y, cuatro años después, se abrió la instrucción del caso del coche de alta gama sin devolver.
Tanto dentro del municipio como en el sector de la automoción de la zona, el caso ha despertado gran expectación, sobre todo, por la singularidad del vehículo implicado, un modelo clásico de la marca británica Rolls Royce, fabricado hace más de 50 años y que está considera una pieza de colección única y una joya automovilística. No en vano, el documento de la Fiscalía tasa al vehículo implicado, el citado modelo Silver Shadow, en 56.975 euros.
Desacuerdos en el pago de la reparación
Para la acusación, el mecánico incurrió en un delito de apropiación indebida, tipificado en el Código Penal, ya que retuvo el automóvil y se negó a devolverlo a su legítimo propietario a pesar de las reiteradas reclamaciones impuestas por el dueño. No obstante, durante el proceso de instrucción, el acusado admitió haber retenido el vehículo, aunque justificó su actuación por supuestos desacuerdos con el cliente respecto al pago de la reparación.
Pese a ello, la Fiscalía sostiene que el mecánico no tenía derecho a quedarse con el coche y que debería haber sido devuelto tras la petición expresa del propietario. El organismo público defiende que los motivos alegados por el acusado no justifican la apropiación del Rolls Royce e insiste en que la negativa a devolver el vehículo constituye un delito.
Así las cosas, será la resolución judicial del próximo 21 de enero la que determinará si el acusado debe ingresar en prisión y abonar la indemnización reclamada, mientras el vehículo permanece en paradero desconocido desde 2019.