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Reparación

Más de tres de cada cuatro averías en verano fueron por problemas en el motor, neumáticos y baterías

Según el Barómetro de averías del Real Automóvil Club de España (RACE), a partir de las asistencias atendidas en julio y agosto.

Publicado: 17/09/2026 ·14:57
Actualizado: 17/09/2026 · 14:57
  • La climatología y el estado de las carreteras influyen especialmente en el desgaste de los neumáticos.

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Las averías de motor mantuvieron la primera posición, con un peso del 31,5%, seguidas de las incidencias de neumáticos, con un 24,8% y los fallos de batería, con un 20,7%, según el Barómetro de averías del Real Automóvil Club de España (RACE), elaborado a partir de las asistencias gestionadas durante julio y agosto, que identifica las principales incidencias de los desplazamientos de verano.

En conjunto, estas tres tipologías concentraron el 77,1% de las intervenciones gestionadas en ambos meses. Los neumáticos representaron la mayor subida con 3,3 puntos porcentuales más que en el mismo periodo de 2025. El aumento se mantuvo durante los dos meses analizados, con un aumento de 3,4 puntos porcentuales en julio y de 3,2 puntos en agosto, lo que refleja una tendencia sostenida durante el conjunto del periodo estival.

Por su parte, motores y baterías, primero y tercero en el ránking, descendieron en estos dos meses estivales idéntico porcentaje con un 2,7% menos de asistencias por estos motivos. 

Además, los datos del estudio corroboran que las averías mecánicas y los problemas relacionados con el mantenimiento continúan concentrando la mayoría de las intervenciones, al tiempo que los neumáticos reducen su distancia respecto a las averías de motor.

Comparativa de los tipos de incidencia atendidas por el RACE durante julio y agosto.
Comparativa de los tipos de incidencia atendidas por el RACE durante julio y agosto.

Los neumáticos, víctima del calor extremo

A esta subida en las intervenciones por averías en los neumáticos, contribuyó parcialmente el contexto meteorológico. No en vano, la Península y Baleares acumularon 61 días bajo condiciones de ola de calor, un récord absoluto, a los que se suman, otros veinte días más en los que el máximo anterior, superó al registrado en 2022. Entre el 2 y el 24 de julio se produjo, además, la ola de calor más intensa del verano, con una anomalía térmica de 3,9 °C y 37 provincias afectadas. Y es que, según la Aemet, las condiciones de calor extremo persistieron durante buena parte del periodo estival.

Esas altas temperaturas ambientales y del firme, combinadas con desplazamientos prolongados, una elevada carga del vehículo, una presión incorrecta o un desgaste previo, aumentan la exigencia térmica y mecánica sobre los neumáticos y pueden acelerar su deterioro. 

En vista de estos datos, el RACE recomienda comprobar la presión de los neumáticos en frío y ajustarla a los valores indicados por el fabricante, siempre teniendo en cuenta la carga del vehículo. También es importante revisar la profundidad del dibujo y comprobar que no existen cortes, grietas, bultos, deformaciones o desgastes irregulares. Estas comprobaciones deben realizarse antes de emprender un viaje largo e incluir la rueda de repuesto cuando el vehículo disponga de ella. Una presión inadecuada, unida al calor, la carga y los trayectos prolongados, pueden aumentar el desgaste del neumático.

Por todo ello, si durante la conducción aparecen vibraciones, pérdida de presión o cambios en el comportamiento del vehículo, los profesionales recomienda detenerse en un lugar seguro y solicitar asistencia. Una intervención temprana evita agravar los daños y aumenta las posibilidades de reparar el neumático en el lugar de la incidencia y reanudar el viaje.

Las carreteras, también parte de la prevención

No todo es culpa del neumático, en muchas ocasiones, si aparecen estos problemas es porque la carretera presenta baches, irregularidades en el firme u otros desperfectos de la calzada, que pueden provocar esos impactos sobre neumáticos, llantas y elementos de la suspensión. Especialmente, cuando las cubiertas presentan una presión incorrecta, desgaste o daños previos.

En este sentido, la Fundación RACE ha advertido de la necesidad de incrementar los esfuerzos en las carreteras secundarias, aquellas que se encuentran en peor estado, y avanzar hacia infraestructuras en las que el error humano no tiene consecuencias mortales.

Crecimiento en las reparaciones in situ

Otro característica de los pasados julio y agosto es que la mayoría de las averías se resolvieron en el mismo lugar de los hechos. De tal modo que más conductores pudieran reanudar el viaje sin necesidad de trasladar el vehículo. El porcentaje de reparación in situ aumentó 2 puntos respecto al mismo periodo de 2025 .

Este supuesto es una gran ventaja, puesto que existe una mayor capacidad de resolución en el lugar. La tecnología empleada para determinar la avería permite asignar con mayor rapidez el medio reparador o la grúa más adecuada, de modo que contribuyó a mejorar la experiencia del usuario. Así lo refleja el NPS, el indicador que mide la disposición de los clientes a recomendar un servicio, que aumentó 12,6 puntos frente a julio y agosto de 2025. 

De todos estos datos, se extrae una lectura evidente: el aumento de las incidencias relacionadas con los neumáticos refuerza la importancia del mantenimiento y de una actuación temprana para reducir el riesgo de inmovilización. La mayor capacidad de reparación en el lugar y la tecnología aplicada a la asignación de recursos permiten ofrecer una respuesta más ágil y acompañar al conductor desde el primer momento, para que nunca esté sólo en la carretera.

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