La transformación de un taller familiar en una gran empresa, basada en un modelo escalable, constituyó el argumento de una de las mesas redondas programadas en el Congreso Posventa Iberia, organizado por Cesvimap y cleebrado en Ávila el 15 de septiembre. Elisa Gil, CEO de Grupo Gil Automoción, Juan Martínez, CEO de Martech Corporation, y Fernando Sotelo, gerente de Automoción Imola y delegado de Aprotalleres, fueron los encargados de trasladar las preocupaciones y exigencias que plantea la coyuntura actual del mercado para asegurar la continuidad de sus empresas y del sector en su conjunto.
Abrió el debate Elisa Gil, para quien es el cliente quien canaliza toda la transformación, un cliente más exigente pero que no parece muy dispuesto a pagar el valor de todos estos cambios. La directiva de Grupo Gil alertó también sobre la guerra de precios y diferenció cuatro tipo de clientes en el taller: el particular, la marca (fabricante del vehículo), a través de los programas flexibles de posventa, “que nos marca el precio de la mano de obra”, las compañías aseguradoras y las de renting. “Con las aseguradoras no tenemos libertad para marcar el precio. La presión de las compañías está ahí y es la que vamos negociando año a año para dejar un valor neutro y de encuentro para las dos partes”, se quejó Elisa Gil.
Fernando Sotelo llevó el debate a otro terreno. “El problema que tenemos en los talleres es la infinidad de trámites burocráticos. Uno de los grandes cambios está en la gestión y no tanto en la reparación. Sigue siendo básica la profesionalidad técnica, pero la gerencial es esencial e imprescindible. Eso supone un cambio de mentalidad, ser empresarios; tenemos que medir el tiempo”.
Para este experto, “ser escalable es depender menos de la improvisación y más de un sistema, no de tener doce talleres. El negocio familiar no es el problema, lo es cuando lo confundimos con una gestión informal”, añadió Fernando Sotelo, quien señaló también como gran dificultad la falta de personal. “Tenemos un gran problema con la captación y atracción de profesionales jóvenes. Las nuevas generaciones buscan conciliación, un proyecto, no solo un salario. Vamos a tender a concentrarnos más. El papel pequeño seguirá teniendo su papel en pequeñas poblaciones”.
Elisa Gil recalcó el área de recursos humanos como un factor que quita el sueño a las empresas del sector. Y lo hace porque “cada vez se necesitan profesionales más capacitados, con mayores sueldos, lo que combinado con los elevados niveles de absentismo actuales repercute en la cuenta de resultados”.
Por su parte, Juan Martínez (Martech Corporation) quiso diferenciar entre el concesionario, que va de la mano de una marca, y el taller multimarca, “que ha incluido unos servicios que antes no se vendían y que tiene que poner en valor (recogida, coches de cortesía..)”. Para Juan Martínez, “la evolución a nivel tecnológico en el taller está siendo más rápida en el taller oficial, hay que ayudar a los talleres independientes entre todos los proveedores”.
Más capacidad si eres más grande
¿El tamaño importa? Según los panelistas, sin duda. Para Elisa Gil, “sin un determinado tamaño y una diversidad de riesgos, no se pueden mantener las actuales estructuras y negocios. Cuánto más marcas, más diversificación. El tamaño es fundamental porque te ayuda a disponer de más capacidad para negociar con clientes y proveedores”.
Fernando Sotelo siguió insistiendo en la mayor dificultad para los talleres pequeños “a los que es muy difícil convencer de afrontar los cambios que necesitan. Cuesta educar a la gente a la hora de gestionar los procesos, casi imposible en talleres más pequeños. A través de una red o una asociación, creas un grupo de talleres que te abre las puertas a una formación, a una certificación, a una especialización, pero es muy complicado”, añadió.
Juan Martínez recalcó que el tamaño es fundamental para las inversiones. “En España se repara muy bien, pero en los procesos quizá no hemos sabido evolucionar tanto. Los talleres deben conocer más y mejor y en tiempo real los datos. El taller grande tiene potencial y puede invertir, pero el pequeño-mediano lo tiene cada vez más difícil. Para el futuro es necesario una categorización de los talleres y hay que profesionalizarse y especializarse”.