Problema creciente en toda la sociedad, el absentismo también está haciéndose notar en la posventa. No en vano, prácticamente de la mitad (49%) de los talleres de reparación de vehículos ha sufrido problemas de absentismo laboral en la primera mitad del año. Además, entre esos negocios afectados, casi tres de cada cuatro registraron bajas de semanas o meses y el 88,3% reconoce que las ausencias interfirieron claramente en su producción. En términos generales, según la última Encuesta de Actividad y Clima Empresarial de Conepa, el absentismo condicionó seriamente la actividad del 43,3% de los 157 talleres españoles elegidos como universo para la muestra.
En este sentido, la cuarta edición de esta encuesta, incorpora por primera vez un bloque específico sobre absentismo laboral para conocer su incidencia, la duración de las bajas, su impacto sobre la producción y los perfiles de los trabajadores más afectados. Los resultados muestran que el problema no se limita a ausencias puntuales. De los 77 talleres que declararon haber sufrido episodios de absentismo, 56 -el 72,7%- señalaron que las bajas se prolongaron durante semanas o meses. Sólo los 21 restantes, el 27,3%, indicaron que tuvieron una duración de apenas unos días.
Lógicamente, menos manos, más trabajo. Y no siempre hay capacidad y recursos para sacarlo adelante. Por tanto, hay una consecuencia directa sobre el funcionamiento cotidiano de los negocios. El 88,3% de los talleres afectados -68 de los 77- asegura que las ausencias interfirieron claramente en su producción. Únicamente nueve empresas consiguieron sacar adelante todo el trabajo sin que las bajas comprometieran seriamente su actividad.
Además, esta incidencia resulta especialmente relevante en empresas pequeñas y medianas, donde la ausencia prolongada de uno o varios profesionales puede alterar la planificación, ampliar los plazos de reparación, incrementar la presión sobre el resto de la plantilla y limitar la capacidad para aceptar nuevos trabajos.
Más de la mitad de los talleres necesita reforzar su plnatilla
No en vano, el efecto del absentismo interfiere, además, en un contexto de dificultades para dimensionar adecuadamente los equipos. El 51,6% de los talleres participantes considera que necesita reforzar su plantilla, mientras que la captación y retención de profesionales cualificados aparece entre las tres principales preocupaciones del 68,2% de los encuestados.
El denominador común de ambos factores -escasez de profesionales y ausencias prolongadas- incrementa la vulnerabilidad de los talleres y dificulta la reorganización del trabajo cuando se produce una baja.
El perfil del trabajador de baja
Asimismo, el estudio también radiografía el perfil del trabajador que se ausenta de su puesto de trabajo. De hecho, cuestiona a los talleres afectados si aprecian alguna relación entre el absentismo y la edad de sus trabajadores. Entre los 74 talleres con absentismo que respondieron a esta cuestión, el 58,1% indica que las bajas se concentran principalmente entre los profesionales de mediana edad.
En cuanto al resto de tramos de edad, un 37,8% señala una mayor incidencia entre los trabajadores jóvenes, mientras que el 4,1% considera que el absentismo es más frecuente entre los empleados de mayor edad y próximos a la jubilación.
Sobre las causas de estas bajas, entre los 76 talleres con absentismo que respondieron a esta cuestión, los problemas leves de salud representan la razón más habitual, citada por el 53,9%. A continuación se sitúan las ausencias sin justificar, señaladas por el 31,6%, y los problemas graves de salud, mencionados por el 14,5%.
Por lo tanto, la muestra de Conepa pone de manifiesto que el absentismo no constituye únicamente una cuestión relacionada con la gestión de los recursos humanos. Su impacto alcanza directamente a la organización del trabajo, la productividad, los tiempos de reparación y la atención al cliente.
Planificación y polivalencia como antídotos
Como métodos para mitigar sus consecuencias, el informe evidencia la necesidad de avanzar en la planificación de las plantillas, la polivalencia y formación de los equipos, la prevención de riesgos laborales y la implantación de procesos que permitan responder con mayor flexibilidad a las ausencias.
La dimensión de las empresas del sector hace que resulte especialmente difícil sustituir de manera inmediata a un profesional cualificado. Por ello, una baja prolongada puede provocar cuellos de botella en determinadas áreas, sobrecargar al resto de los trabajadores y afectar a la rentabilidad de un negocio que ya se encuentra sometido a fuertes presiones operativas y económicas.