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Electromecánica

Los síntomas de pérdida de potencia al acelerar que el taller debe conocer

Midas analiza uno de los problemas más frecuentes de reparación a los que debe hacer frente el profesional de posventa.

Publicado: 20/02/2026 ·14:17
Actualizado: 20/02/2026 · 14:17
  • Una detección temprana ayuda a que la pérdida de potencia no se convierta en un problema mucho más grave.

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No es extraño comprobar cómo al arrancar el vehículo y pisar el acelerador, el vehículo no responde como debería, parece haberse quedado sin potencia. Dicha falta de potencia, de hecho, resulta uno de los motivos de consulta y reparación más frecuentes en los talleres mecánicos. Pero, ¿a qué se debe? Midas, dedicada al cuidado del automovilista a través de soluciones sostenibles de mantenimiento, reparación y movilidad, advierte de la importancia de detectar a tiempo este tipo de problemas para garantizar una conducción segura, eficiente y sin sobresaltos.

“La pérdida de potencia puede notarse en un momento concreto, pero no es algo que surja en un instante, sino que normalmente es el resultado de pequeños fallos que se van acumulando y que, si no se corrigen a tiempo, terminan afectando al rendimiento del vehículo”, explica Francisco Javier Fuentes, formador de Midas España. “Aunque muchos automovilistas asocian la pérdida de potencia a averías graves, lo cierto es que en la mayoría de los casos se trata de incidencias progresivas que pueden solucionarse con revisiones periódicas y un correcto mantenimiento preventivo”, añade Fuentes.

A continuación, estas son las principales averías que hacen que el motor pierda potencia y cómo detectarlas:

  1. Problemas en el sistema de admisión: Llegan cuando el filtro de aire está obstruido, lo que impide que el motor “respire” correctamente (no recibe suficiente aire). Como consecuencia, la unidad de gestión del motor (ECU) aumenta la cantidad y la duración de la inyección para compensarlo, lo que incrementa el consumo de combustible y las emisiones contaminantes a través del sistema de escape. Los principales síntomas son la sensación de aceleración más lenta, sensación de “ahogo” al pisar el acelerador o aumento del consumo.
  2. Turbo defectuoso: Cuando este componente no esté en plenas facultades, no es capaz de comprimir el aire correctamente, lo que reduce el aporte de oxígeno al motor. Si además de la pérdida de potencia detectas un silbido anómalo o el vehículo expulsa humo azulado, entonces debes pasar por el taller cuanto antes.
  3. Embrague desgastado: Si bien la potencia se asocia al acelerador, el embrague juega un papel fundamental, ya que el motor no es capaz de transmitir la potencia. Hay señales claras de que detrás de la pérdida de potencia se encuentra el embrague, tales como una subida de revoluciones que no va acompañada de velocidad, olor extraño durante la marcha o dificultad para subir pendientes.
  4. Fallo en sensores clave: La electrónica juega un gran papel en los coches actuales, dependen de ella. Un fallo en componentes como el caudalímetro, el sensor MAP (Presión Absoluta del Colector), la sonda lambda u otros sensores puede provocar problemas en el motor. Esto ocurre porque la centralita recibe datos erróneos y ajusta de forma incorrecta la mezcla aire-combustible. Entre los síntomas más habituales se encuentra la aparición de testigos luminosos de avería en el cuadro de instrumentos. Además, cuando estas anomalías provocan una combustión deficiente, la centralita puede activar el denominado “modo de emergencia”, limitando el régimen del motor y evitando que supere aproximadamente las 2.000 o 2.500 rpm.
  5. Problemas en el sistema de escape: Especialmente común en diésel. Si el coche hace muchos trayectos cortos, especialmente en ciudad, puede acumular residuos que acaban obstruyendo el catalizador. Como resultado, el motor no puede evacuar correctamente los gases, lo que provoca una pérdida de potencia. Además, ante este tipo de fallos en el sistema de escape, la gestión electrónica puede activar el “modo de emergencia”, limitando el rendimiento del vehículo.

El diagnóstico profesional, la mejor solución

Cuando aparece alguno o varios de estos síntomas en la pérdida de potencia al acelerar, tratar de localizar el problema sin el equipo adecuado puede llevar a errores y a gastos innecesarios, dando lugar en muchas ocasiones a averías mucho más costosas. Los coches actuales requieren revisiones profesionales para identificar con precisión el origen de esta falta de rendimiento.

En estos casos, la mejor opción es acudir a un taller especializado. Porque cuenta con equipos capacitados, acceso a información técnica actualizada y herramientas específicas para trabajar con vehículos eléctricos e híbridos, que permiten comprobar el estado real del vehículo, detectar posibles fallos y aplicar sólo las reparaciones necesarias. 

“Detectar a tiempo una pérdida de potencia no solo protege el motor, sino que también garantiza una conducción más segura y eficiente, ya que revisar el coche a tiempo es invertir en tranquilidad y en el rendimiento que esperas de tu vehículo”, concluye Fuentes.

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