BMW ultima una patente que puede dar una vuelta de tuerca al trabajo diario de los talleres independientes. Los alemanes han diseñado cuatro tipos de cabezales de tornillo que replican exactamente el emblema circular de la marca, dividido en sus clásicos cuatro cuadrantes, dos de esos sectores están rebajados y los otros dos, elevados. Con este formato, se crea un relieve que ignora por completo y deja en fuera de juego a los destornilladores planos, de estrella, hexagonales o incluso los Torx. Totalmente incompatibles.
En otras palabras, lo que BMW vende como una medida de seguridad y estilo, es al mismo tiempo un muro infranqueable porque sin la herramienta específica fabricada por ellos, el coche es, literalmente, inexpugnable para dueños y talleres de barrio. De acuerdo con la versión oficial de BMW, el objetivo de la marca es evitar que las personas “no autorizadas” puedan trastear las partes sensibles del vehículo, y por eso, su intención es colocar estos tornillos "estéticos" en zonas muy visibles, como los anclajes de los asientos o en las uniones estructurales del habitáculo.
Con esta hoja de ruta, según informa La Sexta, se atropella el derecho a reparar que está ganando fuerza en otros sectores tecnológicos. No es de extrañar que incluso Bruselas se haya planteado este debate. Ahora, BMW aviva aún más el fuelle de este debate, pues hasta el ajuste más insignificante requiere de una cita previa y una factura con el sello oficial de la hélice bávara.
Desde luego, el problema surge en el horizonte como una amenaza para los miles de talleres multimarca que sostienen el parque móvil, porque si estos tornillos se estandarizan, cualquier mecánico independiente se verá obligado a comprar juegos de herramientas exclusivos para BMW, cuyo precio seguramente no será barato... Eso, si es que se ponen a disposición de los multimarca y salen a la venta.
Camino inverso a Mercedes
Ante este escenario, ya son varios los expertos del sector los que han criticado este sistema en ciernes, puesto que, al utilizar un diseño basado en dos puntas que encajan en el logotipo, el riesgo de que la herramienta se parta o el tornillo se pase de rosca es altísimo, sobre todo, en piezas estructurales que requieren de una fuerza de apriete brutal. No es sólo que necesites la llave oficial, es que si se rompe o se ensucia el cabezal, la reparación podría convertirse en un auténtico infierno técnico mucho más caro de lo habitual.
Curiosamente, esta decisión llega justo cuando su principal rival, Mercedes-Benz, está a un paso de recorrer el camino inverso. Así, el fabricante de la estrella de tres puntas va a rediseñar sus coches para que los faros y otras piezas de desgaste sean más fáciles de sustituir mediante tornillos estándar en lugar de adhesivos industriales. Simplificar las reparaciones, hacerlas mucho más accesibles.
Una muesca más contra la mecánica analógica
Es cierto que una patente no siempre termina en la línea de montaje, como también que no hay mala intención de ingeniero que no solucione un mecánico con una rotaflex, pero esta patente en ciernes atisba un futuro preocupante en el que se se pasa de que el coche sea una máquina propiedad del usuario, a una donde parece que tan sólo se alquila el derecho a usarlo bajo las condiciones del fabricante. Así, los tornillos de BMW son una muesca que evidencia que la libertad de mantenimiento está en peligro de extinción... Más aún de lo que ya lo estaba con la "obligación" de pasar por taller oficial para conservar garantía.
Tampoco la electrificación ha colaborado en esta ecuación. Porque la alta tensión y la complejidad de software ya ha alejado lo suyo a muchos conductores de la mecánica. Ahí está el ejemplo de los frenos de Hyundai. No es el único. Ahora, este movimiento con los tornillos es un ataque directo a la mecánica más básica y física y el síntoma de una industria que prefiere clientes dependientes que propietarios autosuficientes. Si BMW sigue adelante con su propuesta, el placer de conducir podría derivar en el costoso "placer" de una visita obligatoria y costosa al servicio técnico por una pieza suelta o concreta.