El Ferrari Luce llega con la vitola de ser el primer automóvil eléctrico de la marca de Maranello. Su salida al mercado aporta un buen puñado de soluciones novedosas, que también pueden anticipar el futuro para el taller. Tanto en innovación como en reparaciones hasta ahora más desconocidas en el día a día del profesional de posventa. Así, son especialmente relevantes en el uso del cristal, la integración del parabrisas, el diseño de los limpiaparabrisas, las superficies interiores de vidrio y las pantallas.
Y es que este vehículo italiano es una muestra más de cómo el vidrio ya no es sólo un elemento destinado a proteger el exterior o garantizar la visibilidad, sino una superficie técnica que participa en el diseño, la aerodinámica, la aeroacústica, la interacción digital y la experiencia de usuario en los automóviles de última generación. Para Carglass España, esta es una tendencia que se va a acentuar en el mundo del automóvil en los próximos años.
Así, tomando este Ferrari Luce como aperitivo de las hipotéticas tendencias que pueden llegar al sector, hay cuatro líneas de innovación especialmente interesantes desde el punto de vista del acristalamiento.
Una "Glass House" que agrupa piezas
La denominada “glass house” es una superficie acristalada continua que integra visualmente parabrisas, ventanillas, luneta y techo panorámico. Una de las claves visuales del Ferrari Luce es su gran superficie acristalada. Se plantea como una envolvente continua, tipo carcasa, que define buena parte de la identidad exterior del coche. Así, se dejan de tratar el parabrisas, el techo y los cristales laterales como piezas independientes, ese diseño busca una lectura unitaria de toda la zona acristalada y mejorar la aerodinámica, un elemento clave para aumentar la autonomía de los coches eléctricos.
Para ello, Ferrari y LoveFrom han trabajado juntamente con Corning en el desarrollo de cristales avanzados de alta precisión, abordando desafíos complejos relacionados con la composición y conformado del cristal externo, para lograr un óptimo compromiso entre rigidez, peso y cualidades del cristal. El primer coche de producción en utilizar Corning Gorilla Glass for Automotive en el parabrisas fue el Ford GT presentado en diciembre de 2015.
Ademñas, se han diseñado superficies suaves, continuas y sin interrupciones, con el objetivo de lograr el coeficiente de resistencia más bajo en la historia de sus modelos de carretera. Destaca el trabajo realizado en las holguras entre paneles, el ajuste de componentes y la continuidad de los acristalamientos, los tiradores y la tapa de carga para mejorar el Cx y el confort acústico. En las imágenes cenitales del modelo, la unión entre el parabrisas y el techo panorámico queda visualmente absorbida por una superficie negra continua, sin molduras gruesas ni canales aparentes. Esta integración exige una precisión muy elevada en el proceso de fabricación, y también en la sustitución de un parabrisas dañado.
Por otro lado, la reducción de los ruidos asociados a la interacción del vehículo con el aire ha exigido una colaboración estrecha y minuciosa con el departamento de aerodinámica. La amplia superficie acristalada ha dado lugar a un estudio específico de la estratigrafía de los cristales, optimizado en cada zona en función de las fuentes aeroacústicas externas. La estratigrafía de un vidrio laminado es la forma en que se ordenan sus capas internas —vidrio, láminas intermedias, recubrimientos y tratamientos— para aportar resistencia, seguridad, aislamiento acústico, protección solar y compatibilidad con los sistemas tecnológicos del vehículo.

El Luce es el primer eléctrico del fabricante italiano e incorpora grandes novedades a partir del uso del vidrio.
Limpiaparabrisas: posición vertical y barrido opuesto
La segunda innovación que aporta este Ferrari Luce afecta a los limpiaparabrisas, ya que forman parte de la arquitectura técnica del vehículo y permiten explicar cómo una pieza tradicionalmente funcional puede convertirse en parte del equilibrio entre aerodinámica, visibilidad y diseño.
En reposo, las escobillas quedan aparcadas en posición casi vertical junto a los montantes del parabrisas. Esta posición está determinada por la aerodinámica de la parte frontal: el aire pasa por el spoiler frontal, sale hacia el capó, lo recorre, y asciende hacia el parabrisas. Unos limpiaparabrisas situados en la posición convencional romperían el flujo de aire en la transición entre capó y parabrisas.
En este caso, no es una posición inédita. Algunos modelos ccomo los Seat León y Altea ya emplean soluciones comparables, aunque con una interpretación muy diferente. En aquellos vehículos, las escobillas quedaban más integradas y protegidas por elementos plásticos y por una arquitectura convencional de capó y parabrisas. En el Ferrari Luce, en cambio, los brazos quedan más expuestos, visibles en los laterales de la casa de cristal, porque una caja de aguas tradicional rompería la continuidad entre capó, parabrisas y techo acristalado.
Centrados en la vista aerodinámica, unas escobillas expuestas pueden generar turbulencias y ruido. Ferrari ha detallado que, dentro del desarrollo aerodinámico de este modelo, que se expandió durante más de cinco años e incluyó unas 6.000 simulaciones CFD, 250 horas de ensayos en túnel de viento con modelos y alrededor de 80 horas con el vehículo a escala 1:1, incluso un elemento aparentemente simple como el limpiaparabrisas requirió un estudio minucioso para alcanzar los exigentes objetivos de rendimiento.
Mientras, el sistema de limpiaparabrisas emplea una mecánica de barrido opuesto, en el que cada escobilla trabaja en sentido contrario a la otra. El barrido opuesto afecta a la cobertura del parabrisas y puede resultar útil en cristales anchos, curvados o de geometría poco convencional, porque cada escobilla limpia una mitad de la superficie y puede acercarse mejor a las zonas próximas a los pilares A.
Presencia del cristal en otros componentes
La tercera novedad es el uso de Corning Gorilla Glass y vidrio avanzado en elementos del interior y en la llave del vehículo. La colaboración con Corning ha extendido el uso del vidrio a distintos elementos del interior. El habitáculo incorpora el cristal como material táctil, visual y tecnológico. Así, en el interior, viven mandos físicos, pantallas digitales, aluminio anodizado reciclado y el citado Corning Gorilla Glass.
Dicha combinación permite entender otra evolución del automóvil moderno: el vidrio pasa a ocupar zonas de contacto e interacción. En el Luce aparece asociado a mandos, superficies interiores, elementos de interfaz y piezas de alta carga simbólica:
- El volante de tres radios incorpora detalles en cristal.
- La consola central de Gorilla Glass ha permitido crear una solución visualmente atractiva y, al mismo tiempo, resistente y práctica.
- El cuadro de mandos tiene una pantalla de varios niveles protegida por una lente de cristal mecanizada con precisión, integrada en una estructura de aluminio anodizado.
- El panel de control trasero dispone de mandos realizados en aluminio anodizado mecanizado con precisión y cristal de texturas selectivas.
En este sentido, otro ejemplo más singular es la llave, una pieza fabricada con Corning Gorilla Glass e integrada en la secuencia de arranque del vehículo. La llave incorpora además una pantalla E Ink, una tecnología de bajo consumo.
Pantallas OLED Samsung
Finalmente, el cuarto eje de innovación está en las pantallas. El Ferrari Luce incorpora pantallas OLED desarrolladas específicamente con Samsung Display para tres zonas del habitáculo: el cuadro situado frente al conductor, el panel central y el panel trasero. En total, el sistema suma cuatro paneles de 12,9”, 12”, 10,1” y 6,3”.
La gran virtud de la tecnología OLED permite eliminar la retroiluminación tradicional de los LCD. Esto facilita estructuras más finas, una mayor libertad de integración y una arquitectura interior más limpia y compacta. Además, al consumir energía solo en los píxeles activos, contribuye a mejorar la eficiencia del sistema.