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Reparación

Altas directivas de la posventa alzan la voz: "La diversidad no es cosmética, es estrategia empresarial"

Mesa redonda en el marco de "Pisando fuerte en la posventa" de Serca, moderada por Cristina San Martín (Sernauto) y con participación de Ágata Calvo (Clarios), Rocío Dolz (Industrias Dolz), Mónica Fuentes (TC Matic) y Beatriz Errea (DYS).

Publicado: 08/03/2026 ·11:38
Actualizado: 08/03/2026 · 12:26
  • De izquierda a derecha: Cristina San Martín (Sernauto), Ágata Calvo (Clarios), Rocío Dolz (Industrias Dolz), Mónica Fuentes (TC Matic) y Beatriz Errea (DYS).

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Uno de los platos fuertes de la jornada "Pisando fuerte en la posventa" celebrada por Serca en la mañana del 6 de marzo en Barcelona fue, sin duda, la mesa redonda protagonizada por mujeres directivas del sector. No son, ni mucho menos las únicas, pero sí son cuatro caras más que reconocidas en el ámbito de los proveedores, donde nadie discute ni su liderazgo ni su valía en sus puestos. Desde Ágata Calvo, directora comercial de Clarios y con más de tres décadas en el sector; pasando por Rocío Dolz, directora comercial para España y Portugal de Industrias Dolz; siguiendo por Mónica Fuentes, directora comercial de TC Matic y, finalmente, Beatriz Errea, responsable logística y jefa de ventas de Portugal de DYS. Una mesa de debate moderada por Cristina San Martín, directora de Coordinación, Proyectos y Servicios de Sernauto, quien puso deberes desde el principio al sector de la fabricación de componentes, pues sólo hay un 25% de mujeres en puestos directivos en nuestro sector.

Ellas son ejemplo de que la voluntad de cambio de sus empresas no es "meramente cosmético". "El liderazgo femenino no va a tener nunca un impacto real en el negocio sin la convicción por parte de la alta dirección. La clave no está en la ley, sino en una voluntad estratégica como empresa y de la alta dirección", defendió Rocío Dolz, para quien, como dijo anteriormente Agustín García, presidente de Serca, "es una decisión estratégica, porque está demostrado que las empresas que tienen equipos más diversos son más competitivas, sostenibles y más capaces de retener talento".

Eso sí, pidió evolucionar de un liderazgo histórico que ha sido "jerárquico, presencial y que sistemáticamente penaliza a la mujer" a uno donde se ponga "el foco en las personas y en los resultados", porque "el compromiso de un profesional no se puede medir por horas sentado en la oficina". Además, abogó por acabar con la brecha salarial que separa a hombres y mujeres, y apostar por la flexibilidad laboral, con especial hincapié en la equiparación de permisos de maternidad y paternidad para que sean iguales en tiempo.

Obstáculos para las mujeres

Para Beatriz Errea, aunque conviven los "obstáculos organizativos, culturales y la autoexigencia personal", el más importante es el cultural. "Hay pocas mujeres en puestos de dirección o de puestos de responsabilidad. Eso genera un efecto en cadena", dijo, porque "si no hay referentes visibles, es más difícil que cualquier mujer se pueda proyectar en ese puesto. Y no se trata de tener políticas de igualdad en papel, sino de revisar cómo se toman las decisiones de promoción, cómo se asignan los proyectos estratégicos o quiénes están presentes en las mesas donde se deciden los temas importantes de un negocio", argumentó. Además, siguen presentes estereotipos como que la dirección comercial o cualquier dirección es un territorio masculino, que la logística es muy dura o que la posventa exige disponibilidad absoluta, "mensajes implícitos cuando hay un candidato que evaluar". 

Además, en lo que respecta a la autoexigencia personal, que calificó de "consecuencia cultural", explicó que a "las mujeres nos enseñan que antes de dar el paso tenemos que estar completamente preparadas, cumplir todos los requisitos, demostrar la excelencia. En cambio, a muchos hombres se les educa para lanzarse, para ser valientes, para aprender durante el camino. Esto hace que una mujer se postule cuando tiene el 100% de los requisitos y un hombre con el 60%", aseguró.

Para Mónica Fuentes, una de las principales barreras es la brecha salarial. "Esto va más allá del género. Esto va de economía empresarial", defendió la directora comercial de TC Matic. Pero también la corresponsabilidad en el hogar. "Si tú llegas a tu casa, y todo lo que está por hacer te toca a ti... por eso es importante para que todo el mundo tenga la oportunidad de salir fuera y proponerse para mejorar en su empresa", dijo.

Consecuencias de la no presencia femenina

¿Y qué se pierden las empresas que no tienen mujeres en puestos de alta dirección? Diversidad para empezar. "Una mesa donde se toman decisiones, todo es mucho más fácil si todos pensamos igual. Pero donde realmente hay una mejora es cuando hay un punto de vista diferente", esgrimió Mónica Fuentes. Por ejemplo, la empatía que se necesita ahora con las nuevas generaciones en la contratación, que reclaman horario de verano, salas de relax, etc. "Te gusta o no te gusta. Pero es lo que viene y nos tenemos que adaptar", explicó. Además, puso una cifra sobre la mesa: el 40% de las decisiones de reparación y de mantenimiento de los vehículos las toman las mujeres, por lo que es necesario incorporar también su punto de vista en órganos de dirección de empresas de posventa.

Y recogió el guante Ágata Calvo para mencionar el estudio 'Closing gap' (Cerrando la brecha), con empresas del Ibex como Repsol, Enagás, Telefónica, etc, que considera que cerrando la brecha de género a cero, que actualmente está por encima del 30%, España conseguiría un 17% más de PIB, es decir, 255.000 millones de euros. Para reflexionar, sin duda.

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