La Asociación Española de Entidades Colaboradoras de la Administración en la Inspección Técnica de Vehículos (Aeca-ITV) ha alertado del riesgo de averías en carretera asociadas al calor extremo que pueden comprometer neumáticos, frenos, batería y sistema de refrigeración.
La entidad recuerda que las altas temperaturas que se producen en verano no solo ponen a prueba la resistencia de los conductores, también someten al vehículo a un "esfuerzo extraordinario" que puede afectar al funcionamiento de algunos de los citados elementos.
Así, la Asociación advierte de que el calor acelera el desgaste de estos sistemas y aumenta la probabilidad de sufrir averías en circulación, especialmente en trayectos largos, con el vehículo cargado y sobre asfaltos que alcanzan temperaturas muy elevadas y, sobre todo, si el vehículo se encuentra mal mantenido. Por ello, insiste en la importancia de comprobar el estado del vehículo antes de viajar y tener siempre la ITV en vigor para garantizar que los elementos esenciales para la seguridad y la calidad del aire funcionan correctamente.
NEUMÁTICOS Y BATERÍA
El calor extremo es uno de los principales enemigos de los neumáticos, incide Aeca-ITV. Las altas temperaturas del asfalto aumentan la presión interior del neumático y aceleran el envejecimiento de la goma, lo que incrementa el riesgo de grietas, deformaciones e incluso reventones en circulación, sobre todo en trayectos largos a velocidad sostenida y cuando el neumático ya tiene algún defecto o desgaste prematuro que pueden provocar su incorrecto funcionamiento a elevadas temperaturas. Por ello, recomienda revisar la presión siempre en frío, incluso en los días de más calor, y recuerda que es habitual detectar, en las inspecciones estivales, neumáticos con una presión incorrecta o un desgaste irregular que podría haberse evitado con una comprobación previa al viaje.
Por su parte, aunque suele asociarse a la avería típica del invierno, la batería sufre especialmente con el calor: las altas temperaturas aceleran la evaporación del electrolito interno y reducen su vida útil, lo que se traduce en un aumento de fallos eléctricos en los meses de más calor. Este fenómeno es cada vez más relevante en los vehículos modernos, que incorporan una electrónica más exigente en consumo. Las inspecciones técnicas permiten detectar señales tempranas de deterioro —como una tensión insuficiente o signos de corrosión en los bornes— antes de que deriven en una avería en plena carretera.
FRENOS Y REFRIGERACIÓN
El sistema de frenado también nota el calor. Las altas temperaturas reducen la eficacia del líquido de frenos, especialmente en descensos prolongados de montaña o en trayectos con el vehículo cargado o arrastrando una caravana, situaciones muy habituales en los desplazamientos vacacionales. Aeca-ITV recomienda comprobar el nivel, el estado del líquido de frenos, el desgaste de las pastillas y zapatas de freno antes de un viaje largo, ya que las inspecciones detectan con más frecuencia en verano un mayor desgaste de discos y pastillas asociado a un uso más intensivo del vehículo.
Asimismo, un sistema de refrigeración en mal estado —manguitos deteriorados, niveles bajos de refrigerante o un termostato defectuoso— puede derivar en una avería grave e incluso inmovilizar el vehículo en pleno viaje. El riesgo se dispara en los vehículos que han permanecido parados durante meses y se ponen en marcha únicamente para las vacaciones, ya que concentran un mayor número de defectos por la falta de uso continuado y el daño que puede provocar el anticongelante al estar sin circulación en el circuito.
A los efectos del calor se suma un factor de riesgo añadido en verano: la sobrecarga. Viajar con el maletero al límite, o incluso por encima de la capacidad recomendada, exige más al sistema de frenado, a la suspensión y a los propios neumáticos, y puede comprometer seriamente la estabilidad y la capacidad de frenada del vehículo. Distribuir bien el peso y no superar la carga máxima autorizada es, según la entidad, una de las recomendaciones menos tenida en cuenta antes de salir de viaje.
A todo ello se suma un problema recurrente cada año: el número de vehículos que circulan con la ITV caducada crece en los meses de julio y agosto, coincidiendo con el periodo de mayor movilidad y, por tanto, con un mayor riesgo de que un fallo técnico no detectado a tiempo derive en un siniestro vial. Desde Aeca-ITV insisten en la importancia de comprobar la fecha de caducidad de la ITV antes de salir de viaje y, si está próxima a vencer, no esperar al último momento: la normativa permite pasar la inspección hasta un mes antes de la fecha límite sin modificar el periodo máximo de validez de la próxima inspección. Adicionalmente, se evita estar expuesto a una sanción de 200€ o 500€, dependiendo del caso.