Aniceto Guzmán, presidente de Natram (Cetraa Madrid), pasó este 1 de septiembre por los micrófonos de la Cadena SER, exactamente, por el programa "Hora 14" para abordar dos de las grandes máculas que preocupan actualmente al sector de la reparación: la escasez de profesionales cualificados y la problemática con los talleres ilegales.
Por un lado, la escasez de profesionales, un problema complejo en el que confluyen numerosos factores relacionados con la formación, la situación económica y las propias tendencias sociales, y que supone un importante desafío para los talleres.
"No es lógico que un aprendiz, que cuando llega al taller no sabe prácticamente nada, tenga un sueldo casi similar al de un oficial de tercera, o incluso de segunda, porque hay muy poca diferencia", comparó, dejando claro que "en Natram, cuando alguien quiere hacer una formación en los talleres, se le da". "Nosotros tenemos aprendices que están funcionando muy bien, siempre hemos tenido en el taller, aunque últimamente cuesta más trabajo tenerlos, pero, apostamos por el futuro, pese a que genere un problema económico, porque estamos hablando de alrededor de 1.800 y 1.900 euros mensuales por alguien que casi no sabe ni coger la herramienta", criticó.
No es algo nuevo de ahora, llevamos ya años en los que es muy complicado encontrar personal, ya no digo cualificado, que no lo hay, sino de cualquier tipo, además, hay talleres que se jubilan y ya no existe continuidad posible", lamenta, añadiendo que "no es un problema sólo entre los talleres, está sucediendo en muchos más sectores de la sociedad". "En el caso concreto nuestro, es mucho más complejo, porque el oficio no se aprende en tres días, hay que echarle horas, así que tenemos un problema grave", calificó.
"Falta de eficiente" con los talleres clandestinos
Igualmente a lo largo de la entrevista, también se charló sobre la actividad de los talleres clandestinos, cuyas consecuencias van mucho más allá de la competencia desleal que sufren las empresas legalmente establecidas. Su actividad puede afectar a la seguridad vial y al medio ambiente, al operar al margen de las obligaciones y controles que sí deben cumplir los talleres legales, entre ellos, los relativos a la correcta gestión de los residuos.
"No se está siendo eficiente con los talleres clandestinos, porque los cierran en un sitio y, a los dos o tres meses, ya están funcionando en otro lado, porque no paran de dar vueltas para que no den con ellos", denuncia Guzmán. "Las Administraciones se defienden diciendo que se dan de alta, pero la realidad es que, cuando tienen que pagar, a los pocos meses dejan de recoger la documentación y desaparecen", relata sobre un modus operandi que, sobre todo, sucede en los polígonos industriales y las zonas escondidas en el extrarradio.
"Perfectamente, podríamos hablar de la existencia de 250 o 300 talleres ilegales, en el portal de denuncias que tenemos activo en Cetraa, muchos clientes nos escriben quejándose de que no les han dado factura, de que no existe cartelería, de que tienen las puertas cerradas... Un montón de ilegalidades que nosotros transmitimos a los ayuntamientos, porque son los que realizan las inspecciones de turno", expone.
El también miembro de Cetraa Madrid concluye que "dar visibilidad a estas problemáticas es un paso más para avanzar hacia su solución, que requiere tanto el apoyo de las administraciones como una mayor concienciación de la sociedad".