Neumáticos | Consejos para evitar problemas con los neumáticos en los boxes de autolavado

Las incidencias crecen a un ritmo superior al 22%, señalan desde Grupo Andrés.

Consejos para evitar problemas con los neumáticos en los boxes de autolavado
Limpieza manual de llantas y cubiertas

Los procesos agresivos de limpieza en los boxes de autolavado ponen en peligro la estanqueidad de las cubiertas, ya que llegan a romper el sellado con las llantas. Así lo afirman fuentes de Grupo Andrés, que señalan que “las incidencias crecen a un ritmo superior al 22%, casi en la misma medida que se incrementa el número de usuarios de los autolavados, y ya afectan al 5% de los coches”.

Los expertos del Grupo explican que las medidas de seguridad en los boxes de autolavado deben extremarse al retorno de viajes vacacionales, cuando hay con climatología cambiante, tras las vacaciones veraniegas y después de lluvias de barro.

En cuanto a las recomendaciones, son tres:

- Siempre debe evitarse el lanzamiento del chorro de agua a menos de 20 centímetros de la rueda durante más de 5 segundos”.

- Evitar la aplicación directa de la lanza de agua a presión en la zona de encuentro de cubierta y llanta.

- Descartar la utilización de agua caliente y detergentes muy agresivos en la zona de unión de los dos elementos claves de la rueda: llanta y neumático.

Eduardo Salazar, director general del Grupo, explica que “la separación accidental de la cubierta y la llanta puede surgir si la lanza de agua presurizada se aproxima demasiado a la zona de unión durante más de cinco segundos. Los riesgos se multiplican cuando el agua se dispara a más de 110 bar de presión, cuando la lanza se sitúa a menos de 20 centímetros del flanco de la rueda o cuando se utiliza agua con un detergente agresivo para el pegamento”.

“El debilitamiento de la conexión entre neumático y llanta, con la consiguiente pérdida de aire, no se percibe de inmediato. Es un proceso lento, que puede durar varios días. Muchos usuarios que han padecido este problema en sus vehículos no encuentran, por tanto, una relación directa entre un lavado y un neumático desinflado”, añade.

Los expertos señalan que “la limpieza manual de las llantas y cubiertas es la solución más segura, para evitar así la destrucción del sellado entre ambos elementos. Además, el control de presión de los neumáticos debe realizarse minuciosamente tras los autolavados”.

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