Concesionarios | Las ventas de turismos caen el 15,7% por la escasez de chips y la pandemia

Todos los segmentos de vehículos descienden y solo el canal de alquiladores consigue resultados positivos en septiembre, mientras que las ventas a particulares y empresas se desploman.

Los analistas del sector coinciden en señalar que de cara a final de año las previsiones no mejorarán
Los analistas del sector coinciden en señalar que de cara a final de año las previsiones no mejorarán

Nuevo mes en negativo para las matriculaciones de vehículos, con una caída del 15,7% en las matriculaciones de turismos y todoterrenos respecto a septiembre de 2020, situándose en 47.584 unidades. Respecto al acumulado en los 9 primeros meses del año, todavía registra un incremento del 8,8%, hasta las 647.955 unidades, respecto a igual periodo del año pasado, si bien el desplome frente a los 9 primeros meses de 2019 es realmente trágico, con un descenso del 33% en turismos y todoterrenos.

Los principales analistas del sector coinciden en señalar que de cara a final de año las previsiones no mejorarán, sobre todo, a causa del desabastecimiento del mercado de semiconductores y de la incertidumbre, no solo económica, sino también sobre qué coche comprar.

Particulares, en caída libre

El canal de alquiladores aumentó sus ventas en septiembre el 39,6%, hasta las 5.373 unidades, mientras que, en el lado contrario, el canal más penalizado fue el de particulares que, con un desplome del 21,8%, parece encontrarse en caída libre y solo matriculó 28.593 vehículos. No le fue mucho mejor al canal de empresas, que cayó el 15,3%. Las emisiones medias de CO2 de los turismos vendidos en el mes de septiembre descendieron el 7% respecto a igual mes del año pasado y se situaron en fueron de 119,4 gramos de CO2 por kilómetro (WLTP).

La caída en vehículos ligeros fue del 30% y 9.930 unidades vendidas en septiembre, frente a igual mes del año anterior, mientras que las ventas acumuladas al noveno mes del año alcanzan las 120.053 unidades, lo que representa un incremento del 9,9% respecto a 2020. El canal que más cae es el de autónomos, el 43,6%.

En cuanto a las matriculaciones de vehículos industriales, autobuses, autocares y microbuses caen el 12,5% respecto a septiembre del año pasado, con 1.068 unidades. En el acumulado del año, las ventas en este segmento crecen el 17,5% respecto de 2020, hasta las 14.236 unidades, pero con una caída del 20,3% si se compara con el mismo periodo de 2019.

Malos pronósticos

Para Noemi Navas, directora de Comunicación de Anfac, la suma de la crisis provocada por la pandemia, la incertidumbre de los consumidores ante cómo va a evolucionar la crisis económica y la falta de semiconductores están provocando una caída del mercado mucho peor de la pronosticada. “No esperamos que la escasez de chips tenga una solución a corto plazo ni que el mercado recupere impulso en el último trimestre y, por lo tanto, las previsiones de cierre son más bajas”, asegura Navas.

Por parte de Faconauto, su director de Comunicación, Raúl Morales, observa que las matriculaciones del mes de septiembre han mantenido la misma tónica negativa que los dos meses anteriores, y reitera que, de esta manera, “completamos tres meses en los que se han agudizado los efectos de la crisis de los microprocesadores sobre las ventas de vehículos, particularmente, sobre el canal de particulares, que el mes pasado volvió a caer por encima del 20%. Los concesionarios siguen sin tener stock suficiente para atender la demanda, pese a lo cual los muchos clientes se están mostrando cada vez más comprensivos con esta situación y están dispuestos a esperar por su vehículo. En cualquier caso, la incertidumbre es grande, porque no hay un horizonte claro de cuándo volverá a haber coches en el mercado, lo que aboca ya a los concesionarios a repetir en el presente ejercicio un nivel de ventas tan bajo como en 2020”.

La directora de Comunicación de Ganvam, Tania Puche, coincide en que la crisis global de chips continúa haciendo mella en la automoción y añade que a la escasez de semiconductores se le suma la subida desbocada del precio de las materias primas y de los costes logísticos, especialmente del transporte por vía marítima. “Si a la falta de oferta le añadimos la cuesta de septiembre y la incertidumbre tecnológica que se detecta entre los compradores a la hora de escoger coche, tenemos una tormenta perfecta de cara a la recta final de año”, asegura Puche. “Una de las mayores preocupaciones ahora es que esta crisis no derive en destrucción de empleo. En este sentido, medidas de flexibilidad laboral, como los ERTE, pueden contribuir a amortiguar la situación, pero es necesario un plan sólido ante la previsión de que este desabastecimiento se prolongue en el tiempo, porque solo la distribución de vehículos da trabajo de calidad a más de 350.000 personas”, concluye.

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