La transformación de la automoción ya no se juega únicamente en la venta del vehículo. Se juega también —y cada vez más— en la posventa. Servicio, recambios, diagnosis, software, conectividad o formación técnica forman parte de una transformación que quizá no tiene la visibilidad de la parte comercial del concesionario, pero que está redefiniendo el sector desde dentro.
En un contexto marcado por la electrificación, la digitalización y la convivencia simultánea de distintas tecnologías de propulsión, la posventa, que siempre ha sido una parte fundamental en la actividad del concesionario y que genera la relación duradera que se precisa con el cliente, da un paso más y se convierte en un área estratégica.
España cuenta con uno de los parques automovilísticos más envejecidos de Europa, con una edad media de 14,6 años, y superior a los 31 millones de unidades. Esta realidad sitúa a la posventa y al recambio en el centro de cualquier estrategia, orientada no sólo a construir una relación integral producto-servicio con el cliente, sino, en términos más amplios, a mejorar la eficiencia, el correcto mantenimiento y, por tanto, la seguridad vial.
A ello se suma una transformación tecnológica sin precedentes. Aunque el parque de electrificados se sitúa en 922.000 unidades (un 2,97% del parque español), en las entradas a taller de los concesionarios conviven vehículos de combustión, híbridos, híbridos enchufables y eléctricos, cada uno con necesidades técnicas y procesos de mantenimiento diferentes. Además, la incorporación progresiva de ADAS, conectividad y software embarcado obliga a los talleres a evolucionar constantemente. La electrificación refleja bien esta transformación. Solo en mayo, representaron el 23,1% de las matriculaciones, alcanzando 25.790 unidades y creciendo un 18% respecto al mismo mes del año anterior.
Esa evolución tecnológica exige nuevas capacidades profesionales. El sector necesita atraer y retener perfiles cada vez más especializados, capaces de desenvolverse en entornos altamente tecnológicos y en constante evolución. Hay una urgencia de contratación a corto plazo (con un salario medio superior al 15% sobre la media nacional), y la necesidad de trabajar, a medio y corto plazo, en una estrategia "país" a nivel de formación, capacitación y actualización de perfiles.
La formación continua ya no es una ventaja competitiva, sino una necesidad para garantizar la calidad y seguridad de las reparaciones y la capacidad de respuesta ante nuevas tecnologías. La inversión en equipamiento, diagnosis y capacitación técnica es una prioridad estratégica para las redes oficiales.
La relevancia de la posventa también tiene una traducción directa en los resultados de los concesionarios. Los últimos datos apuntan a que la facturación de recambios y servicio representa el 16,8% de un concesionario medio, con una aportación al beneficio de casi el 49% (fuente Snap-On). Así, no sólo garantiza el correcto funcionamiento del parque. Es un elemento clave para la sostenibilidad económica de las redes de distribución y para acompañar la transformación tecnológica que vive la movilidad. Porque más allá de los grandes titulares sobre electrificación, el verdadero cambio ya se está produciendo cada día en los talleres.