Chapa y pintura | Cómo realizar la técnica 'spot repair'

Indicada para pequeños daños en pintura, ahorra en materiales y tiempos de trabajo, según Norton

'Spot repair' es una técnica para reparar pequeños daños en pintura
'Spot repair' es una técnica para reparar pequeños daños en pintura

La técnica 'spot repair' está especialmente indicada para reparar pequeños daños puntuales de pintura. Norton Abrasivos ha publicado un post en que explica los diferentes pasos para realizar correctamente esta técnica, que permite disminuir costes en el taller, ya que ahorra en materiales y tiempos de trabajo.

1. Evaluar el daño. Es fundamental para saber si esta técnica es aplicable. Los aspectos que deben analizarse son la posición, el tamaño y el color del acabado, así como comprobar que no existan otros daños en la pieza.

2. Limpiar y pulir la superficie con disolvente desengrasante, eliminando después los restos del pulimento.

3. Identificar el código de color y la variante que mejor se adapta al coche en la zona dañada. El post aclara que para identificar el color hay que buscar el código de pintura que se encuentra en el vehículo; después, se elige la alternativa más adecuada utilizando el espectrofotómetro o las cartas de patrón.

4. Lijar los bordes para preparar la superficie. En función de lo profundo que sea el daño, se puede empezar con lijas de granulometría P-150/180 y después utilizar P-240/320. En caso de daños poco profundos, debe utilizarse solo P-240/320. Norton apunta que es recomendable utilizar máquinas lijadoras con diámetro de disco 75-90 mm para que el área de reparación se extienda lo mínimo posible. Una vez realizado el lijado, soplar y desengrasar la superficie.

5. Enmascarar la zona. Es importante proteger las piezas y las zonas adyacentes.

6. Aplicar y secar masilla de relleno para nivelar la superficie en caso necesario. Seguidamente, aplicar sobre la superficie de chapa descubierta una imprimación de tipo epoxi, preferentemente en aerosol, para mejorar la adherencia de la masilla de relleno y otorgarle una protección anticorrosiva. Utilizar un equipo de infrarrojos para que el proceso de secado sea más rápido. 

7. Lijar la masilla cuando esté seca y se haya enfriado la zona. Empezar directamente utilizando la lija de granulometría P-240, ya que la cantidad que se aplica no es muy grande. Seguidamente, utilizando una granulometría P-360/400, lijar el contorno enmasillado. Es recomendable usar máquinas lijadoras de disco 75-90 mm para que la superficie a pintar sea lo más pequeña posible. Por último, realizar el soplado y desengrasado de la superficie.

8. Aplicar y secar el aparejo utilizando una pistola de retoques. Si la aplicación se realiza en colores de baja cubrición, debe emplearse la tonalidad recomendada por el fabricante. En el caso de que queden zonas de chapa al descubierto una vez se ha lijado la masilla, aplicar una imprimación anticorrosiva en aerosol antes de aplicar el aparejo.
En algunos casos, puede no ser necesario aplicar masilla de relleno. En este caso, antes de aplicar el aparejo puede emplearse una imprimación fosfatante en aerosol o utilizar una bayeta de pretratamiento. Utilizar un equipo de secado por infrarrojos para que los tiempos de secado sean menores.

9. Lijar el aparejo. Emplear lijas de granulometría P-1000 o P-1500 y utilizar máquinas lijadoras con un diámetro de plato 75 – 80 mm. Una vez terminado, soplar y desengrasar la superficie.

10. Matizar el área a difuminar con barniz. Lijar en húmedo utilizando lijas de granulometría en torno a P-3000.

11. Enmascarar la zona, pasar un paño atrapapolvos y aplicar la base bicapa en capas ligeras hasta la opacidad y difuminando el color progresivamente. En función de las marcas, para una óptima integración de la base, el difuminado necesitará una resina. Utilizar una pistola de retoques para la aplicación. 

12. Aplicar el barniz en la totalidad de la base bicapa y extendiéndose un poco más para hacer el difuminado del barniz, utilizado una pistola de retoques. Previamente, limpiar la zona. 

13. Difuminar el barniz. Para ello, aplicar disolvente integrador, mezclado con el barniz o puro, en función del fabricante. 

14. Secar y pulir el barniz. Para que sea más rápido, utilizar un equipo de infrarrojos. Una vez esté seco y se haya enfriado, pulir la zona de unión, sacando brillo a la zona abrillantada y al resto de la pieza para que se iguale el brillo.

15. Inspeccionar la zona trabajada. Si hay motas de suciedad, eliminarlas con abrasivos muy finos.

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