Una de las últimas ediciones del programa de radio online de motor "Cambio de Rasante" en GarageTV se hace eco del contencioso entre talleres y aseguradoras. Concretamente, se centra en los contratos de colaboración que se establecen entre ciertas compañías y talleres, los denominados "talleres concertados". Para ello, la tertulia contó como invitado con el especialista Felipe Viso, director de Compensator -gabinete de defensa legal de daños multisectorial con sede central en Vigo (Pontevedra)- que, afirmó que la gran diferencia es que "mientras los talleres vamos a éxito, las compañías van a beneficio antes de empezar".
"No entendemos que los talleres se dejen mangonear de tal manera, porque dejan de ser los dueños de su propio negocio, igual que tampoco entendemos como las leyes de la competencia o la administración pertinente de España y Europa permita que esto siga pasando, cuando es un contrato de hostigamiento claro y concreto, un arma más en el acoso que sufren los talleres y el otro gran perjudicado, el dueño del coche", lamentó Antonio Soto, presentador de la tertulia, a modo de introducción.
Acto seguido, Viso, director de Compensator, dejó claro que "cuando una compañía de seguros abusa de su posición dominante e intenta controlar los talleres es en perjuicio de estos últimos". "Hemos tenido acceso a un contrato de este tipo y es leonino, realmente, es una imposición, porque contrato normalmente es una negociación de ambas partes y aquí todo viene dado por parte de la aseguradora, a la que lo único que le interesa de todas las condiciones que pone es la economía de costes", critica sobre un modelo que hace daño a la posventa.
"El taller tiene que dejar de poner su precio de mano de obra, el que le cobra a cada cliente que ha confiado en ese negocio y en su profesionalidad, conocimientos, formación, maquinaria, criterio como reparador... ¿Y por qué lo hace? Porque la aseguradora impone un precio muy inferior al de la mano de obra fijada por el taller en base a todos esos criterios, es decir, si el profesional la fija en 50 o 60 euros, la compañía presiona con un precio que puede ser de un 40% menos y encima exigen un descuento lineal en toda la factura, es decir, si el importe antes de impuestos era de 15.500 euros, le aplican un descuento extra del 5 o del 10%, además de un trato preferente y un vehículo de sustitución siempre a cargo del taller", enumera sobre unas prácticas difícilmente sostenibles.
La figura de los peritos
"En caso de no cumplirlo todo esto, la aseguradora le va a presionar más diciendo que es un taller conflictivo, o que no tiene la calidad propia de los talleres concertados, que no le va a pasar talleres o uno de esos eufemismos que usan permanentemente para intimidar, por si fuera poco, luego está la figura de los peritos que, cuando el mecánico ha estado trabajando 4, 7 o 10 horas en la reparación, aparece y no sólo le recorta los tiempos sino que tampoco le paga el material que se utiliza para la pintura e impone que piezas hay o no que sustituir", describe Viso, calificando de "gravísima" una situación en la que "el consumidor final confía en su aseguradora, que le va a mandar el perito, pero éste no verifica una reparación y determina el coste como sería en un mundo ideal o al otro lado de la frontera", afirmó refiriéndose al modelo mucho más "independiente" de Francia.
El director de Compensator tiene claro que "si tú firmas ese contrato que le están intentando imponer a muchos talleres, vas a pasar a ser un taller concertado y lo único que vas a tener que demostrar es que le pones un buen precio a la compañía de seguros, da igual que tengas la maquinaria necesaria, una formación actualizada o el barniz y los materiales adecuados... Todo eso no importa". Por eso, "nuestra recomendación a los clientes es que acudan siempre a talleres de confianza".
"El informe pericial, nuestro primer derecho"
Durante la tertulia, Viso también incide en cómo "multitud de piezas como las ópticas, los parabrisas, las defensas, las llantas, algunos depósitos... que el fabricante afirma que no son reparables, llega un señor y dice lo contrario, después de un curso en el que le ponen un título de perito -en una asociación de compañías que parece que han montado un quiosco-, previo pago de unos dividendos para que trabaje y donde lo único que le van a exigir es que haga lo que la aseguradora que le ha formado, centro Cesvimap, le diga, siguiendo un programa de reparación que nadie, da igual la compañía, conoce".
"Ellos deciden y lo demás es un acto de fe", sentencia. "Insisto en que esto es gravísimo, por qué hay una demanda en el Parlamento Europeo al respecto desde 2024, por qué aquí nuestros queridos gobernantes no han hecho nada, hay muchas presiones, lo que yo escucho a las asociaciones de talleres con las que colaboramos a nivel nacional, como Aprotalleres, es que se sabe muy poquito y que, a ellos, nadie les ha preguntado...", concluyó, molesto con el hastío de los políticos, y recordando que "todo cliente está en el derecho de exigir obligatoriamente a la aseguradora el informe pericial, ese debe ser nuestro primer derecho".