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La ITV: una herramienta que salva vidas, por Guillermo Magaz (Aeca-ITV)

Existe una relación directa entre el incumplimiento y el envejecimiento del parque: los vehículos que acuden puntualmente tienen una antigüedad media de 15,2 años, mientras los que acumulan más de 12 meses de retraso alcanzan una media de 19,3 años, es decir, 4,1 años más.

Publicado: 09/06/2026 ·10:40
Actualizado: 09/06/2026 · 10:40
  • Los vehículos que retrasan la ITV entre 0 y 6 meses presentan un 28% más de defectos graves o muy graves.

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Cuando hablamos de la Inspección Técnica de Vehículos (ITV), a menudo no somos conscientes del impacto que tiene realmente en nuestras vidas. Sin embargo, los datos demuestran que estamos ante una herramienta esencial para la seguridad vial y la protección del medio ambiente. Por eso resulta preocupante comprobar cómo hay conductores que continúa retrasando o incluso evitando el cumplimiento de esta obligación.

El retraso en acudir a la ITV no suele ser un simple olvido. El análisis realizado por Aeca-ITV a partir de datos de la Dirección General de Tráfico evidencia que, en muchos casos, los conductores son conscientes de que su vehículo no se encuentra en condiciones adecuadas para circular y que, probablemente, no superaría la inspección.

Las cifras son claras. Mientras que los vehículos que acuden puntualmente presentan un nivel de rechazo del 15%, este porcentaje asciende al 20% cuando el retraso es de hasta seis meses, al 22% cuando se sitúa entre seis y doce meses y alcanza el 25% cuando la inspección se demora más de un año.

Pero más allá del aumento del rechazo, preocupa especialmente la gravedad de los defectos detectados. Los vehículos que retrasan la ITV entre 0 y 6 meses presentan un 28% más de defectos graves o muy graves. En aquellos que acumulan entre 6 y 12 meses de retraso, este incremento asciende al 46%, y en los que superan los 12 meses, el porcentaje se eleva hasta un 62%.

Estos datos nos llevan a una conclusión evidente: el retraso en la inspección técnica de vehículos no suele responder únicamente a un descuido. Existe una parte de conductores que sabe que su vehículo no cumple con las condiciones mínimas de seguridad o de protección medioambiental y, por ello, evita acudir a la ITV. El problema es que esta decisión no sólo afecta al conductor del vehículo y a sus ocupantes, afecta a todos aquellos que comparten la vía con él. Un automóvil en mal estado incrementa el riesgo de sufrir o provocar un siniestro vial y pone en peligro al conjunto de los usuarios de la vía pública.

La situación adquiere una dimensión aún más preocupante cuando observamos el nivel de incumplimiento existente. Actualmente, el 30% de los vehículos que deberían haber pasado la inspección técnica no lo hacen. No se trata únicamente de una infracción administrativa, sino de una conducta que incrementa la probabilidad de siniestros viales y agrava los riesgos asociados a la circulación.

Además, existe una relación directa entre este incumplimiento y el envejecimiento del parque automovilístico. Los vehículos que acuden puntualmente a la inspección tienen una antigüedad media de 15,2 años. En cambio, aquellos que acumulan más de 12 meses de retraso alcanzan una media de 19,3 años, es decir, 4,1 años más.

Este dato confirma que los vehículos más antiguos, que también son los que presentan un mayor desgaste y una mayor probabilidad de sufrir fallos mecánicos, son precisamente los que más tiempo permanecen circulando sin ser inspeccionados. Es una realidad que debería hacernos reflexionar sobre la necesidad de reforzar la concienciación ciudadana respecto a la importancia del mantenimiento del vehículo y de mantener su ITV en vigor.

Pero, más allá del cumplimiento normativo o de evitar una sanción económica, conviene recordar cuál es el verdadero valor de la ITV: salvar vidas. Según el estudio de la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M) sobre la “Contribución de la ITV a la seguridad vial y al medio ambiente”, gracias a las inspecciones técnicas se evitan cada año al menos 15.641 siniestros viales, 13.110 heridos y se salvan 148 vidas. Además, si todos los vehículos obligados a pasar la inspección lo hicieran, se evitarían adicionalmente 13.517 siniestros viales, 11.643 heridos y se salvarían 146 vidas más.

Los beneficios también son evidentes desde el punto de vista medioambiental. Las estaciones de ITV evitan cada año 575 víctimas prematuras asociadas a la exposición a partículas contaminantes. Y si desapareciera el incumplimiento de la inspección técnica, podrían evitarse otras 207 muertes prematuras adicionales tan solo por esta causa.

La conclusión es sencilla: la ITV no es un trámite burocrático ni una obligación más, es un acto de responsabilidad social. En un mes como junio, en el que se conmemoran el Día Mundial de la Seguridad Vial y el Día Mundial del Medio Ambiente, conviene recordar que la inspección técnica de vehículos contribuye de forma decisiva a ambos objetivos. Es una herramienta eficaz para detectar defectos, prevenir siniestros, reducir emisiones contaminantes y proteger vidas. Cada vehículo que circula sin haber pasado la inspección supone un riesgo innecesario para todos. Por eso, cumplir con la ITV no es solo una obligación legal; es, sobre todo, un compromiso con la seguridad colectiva con el fin de salvar vidas.

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