En el taller, lo normal es querer solucionar los problemas de aire acondicionado lo antes posible. A veces el cliente tiene prisa, o el coche necesita salir el mismo día, y reparar el tubo parece la salida más rápida. Un empalme, una soldadura, un parche provisional… y listo. Pero, en la mayoría de los casos, esa reparación solo aguanta una temporada… y vuelve al taller con el mismo problema.
Las tuberías del aire acondicionado están diseñadas para aguantar presión, temperatura y vibraciones constantes, pero con el tiempo sufren mucho. Las vibraciones del motor pueden producir roces o desgastes en los puntos de contacto, hasta provocar fisuras. También influye la humedad del entorno: en zonas costeras o con mucha contaminación, la sal y los agentes químicos aceleran la oxidación del metal, debilitando las paredes de la conducción.
Tampoco hay que olvidar los golpes o pequeñas colisiones. Aunque parezcan leves, pueden afectar a las zonas por donde pasan las líneas del aire acondicionado, doblando o agrietando alguna sección.
Por eso, cada vez más talleres optan por sustituir el tubo completo en lugar de repararlo. Con una conducción nueva, fabricada con materiales de calidad y diseñada exactamente para el modelo del vehículo, la instalación es sencilla y el resultado, duradero.
En 3RG lo ponen fácil con un stock de más de 100 nuevas referencias de aire acondicionado para que el taller siempre tenga a mano la pieza exacta. Así el taller puede ofrecer una reparación rápida, sí… pero también definitiva.
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