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Reparación

Los talleres asturianos, con hasta dos meses de lista de espera, claman por la saturación en la posventa

La patronal Aspa enumera "la falta de personal formado, el envejecimiento del parque, el conflicto con las aseguradoras y los problemas de suministro de piezas" como causas del embudo en las reparaciones.

Publicado: 11/05/2026 ·12:50
Actualizado: 11/05/2026 · 12:50
  • Aspa, sin embargo, resta importancia a la electrificación como agravante de las listas de espera.

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Una odisea que puede prolongarse más allá de los dos meses. Porque esa es exactamente la lista de espera que acumulan los talleres asturianos para llevar a cabo algunas reparaciones dependiendo de la tipología de la avería. Del envejecimiento del parque móvil a la escasez de personal cualificado sin olvidar el retraso en los envíos de los componentes o la enquistada situación con las aseguradoras... El escenario es desolador y, lo que es más preocupante, se extiende más allá del Principado, abarca a toda España

Así, desde Aspa, la Asociación del Automóvil del Principado de Asturias, cifran los tiempos de espera en una horquilla de entre un mes y dos meses en el caso de las reparaciones de carrocería y entre 15 días y un mes para las averías mecánicas. Parte de esa acumulación de carga se debe, "al retraso en el envío de materiales, que no llegan a tiempo y, en muchas ocasiones, hay recambios que ya están descatalogados". Esa circunstancia obliga a los talleres a tener que buscar "por plataformas e incluso por desguaces, porque no existe un suministro estable de recambios".

"Todo esto viene también,  porque no hay mucho trabajador cualificado, tenemos problemas serios para encontrar trabajadores", advierte en las páginas de El Comercio, Manuel Fernández, vicepresidente de Aspa. A su juicio, hay un problema a la hora de comunicar los atractivos que tiene el sector a los más jóvenes. 

"Un chico que quiera dedicarse al mundo del automóvil como mecánico, chapista o pintor tiene ante sí un trabajo muy bien remunerado, relacionado con las nuevas tecnologías, muy distinto a la imagen antigua del mecánico lleno de grasa, porque el sector ha avanzado mucho", avisa, a pesar de que "la gente joven no se está decantando por él y, de ahí, viene el problema". "No es que no haya gente en paro, es que no hay suficiente atracción hacia el empleo del sector", afirma lapidario.

Incertidumbre: reparar antes que comprar 

En paralelo, el vicepresidente de Aspa lamenta que "el parque automovilístico es muy viejo, cada vez más viejo". No en vano, como es sabido, en España, se encuentra por encima de los 15 años de media: "Y se agrava más, porque ahora hay, cierta incertidumbre que anima a la gente más a reparar antes que a cambiar de coche, aunque creo que es lo que menos tiene que ver, porque llevamos ya bastante tiempo con esta coyuntura", analiza.

Por motivos similares, Fernández también descarta que la electrificación cada vez mayor tenga un impacto negativo. De hecho, lo ve como una ventaja para atraer personal cualificado al sector: "Es verdad que el vehículo eléctrico requiere una inversión muy grande y una formación muy exhaustiva y técnica, pero creo que más que rechazar a quienes quieren trabajar en el sector, los atrae, porque es algo más limpio, más tecnológico, más relacionado con ordenadores, por eso, creo que es un incentivo", valora.

"Cuando haya un hueco"

Al pie de la calle, los talleres corroboran los elevados tiempos de espera que se ven obligados a dar a algunos clientes. En el caso de Talleres Modiésel, en Gijón, ese plazo se sitúa entre los 15 y los 30 días, dependiendo de la reparación. Su gerente, Paloma Fernández, explica que "si es una avería complicada que requiere mucho tiempo, se apunta en la lista y se le llama cuando haya un hueco". Sin embargo, remarca que "si es algo fácil y localizado, como sustituir un inyector, que lleva hora y media, en una semana se le llama y se hace".

Pese a que el problema tiene el mismo fondo, la propietaria del negocio reconoce que la situación "no es tan dramática" como la de hace un año, cuando se vieron obligados a cambiar el modelo de trabajo: "Se fue acumulando la carga, porque una avería que calculabas que te llevaría un día se complicaba y acababa siendo una semana, y todo lo que había para esos días se iba retrasando, este año trabajamos de otra manera: apuntamos y vamos llamando según haya hueco y según lo que necesite el vehículo", explica sobre su filosofía.

Paloma Fernández coincide con el vicepresidente de Aspa en que "la gente está volviendo a reparar", también en que el envejecimiento del parque es uno de los factores más relevantes: "Hubo un parón cuando se habló de restricciones de acceso a Gijón para coches diésel de ciertos años, pero la tendencia ha vuelto, el comentario que nos hacen es: 'Por este dinero, ¿qué voy a comprar?', son conscientes de que los coches de segunda mano subieron mucho y los nuevos también, así que por mil euros prefieren reparar el que ya tienen y conocen", finaliza.
 

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