Reparación | Cómo poner freno al estrés

Estructurar la gestión del tiempo en el taller es tan importante como la vida fuera del trabajo.

Consejos para gestionar el estrés en el taller
Los autónomos y pequeños empresarios son especialmente sensibles al estrés

La presión o tensión nerviosa es una de las consecuencias más indeseables del trabajo, sea por cuenta ajena o propia. Sin embargo, los trabajadores autónomos y microempresarios, como es el caso de la mayoría de propietarios de talleres, son especialmente susceptibles a los efectos negativos del estrés, debido a las jornadas más largas, la responsabilidad y la inestabilidad económica. 

Aunque no hay una fórmula mágica para acabar con el estrés, sí se puede prevenir o rebajar. El Portal Cuídate, creado por el Ministerio de Trabajo con la colaboración de la FSP y UATAE, aconseja aplicar una serie de técnicas que relajan el estado mental:

  • Mejorar la organización. Trabajar en un entorno ordenado y en calma suele repercutir en mejores resultados laborales. El desarrollo de la prevención, junto a la mejora de la organización, son los dos ejes en los que hay que trabajar para que, al acabar la jornada, la satisfacción por el trabajo realizadoprevalezca sobre el agotamiento.
  • Más comunicación. Los malentendidos y la falta de una comunicación fluida están en la base de muchas situaciones estresantes para los trabajadores. Para evitarlos, es muy importante clarificar con proveedores y clientes las expectativas, plazos y necesidades de cada parte. Así se evitará la sensación de incertidumbre e indefensión que padecen muchos trabajadores por cuenta propia.
  • Estructurar la gestión del tiempo. En ocasiones, el agobio y la sobrecarga mental proceden de que el trabajador se siente abrumado con las tareas pendientes, en vez de centrarse en la que está realizando en ese preciso momento. Para ello es importante diseñar un método que ayude a jerarquizar el trabajo. Una buena idea es empezar la jornada laboral revisando las tareas pendientes, organizar el orden de prioridad de cada una y, tras realizarlas, dedicar unos minutos al final del día a revisar cuáles han sido completadas.
  • Modernizar el estilo de dirección. Cualquier proyecto laboral necesita unas normas que aseguren el cumplimiento de los plazos y los objetivos acordados. Estilos directivos como el trabajo por objetivos favorecen el sentimiento de identificación de los empleados con la empresa y previenen la sensación de frustración. Está modalidad directiva fija metas para cada departamento y cada trabajador individual. Se fomenta así que cada empleado se autogestione sus responsabilidades y se le evalúa en función de sus resultados, no del ritmo de trabajo o las pausas que realice. Fijar reuniones periódicas, fomentar la comunicación bilateral y definir con claridad el rol de cada trabajador son otras medidas claves a la hora de mejorar el clima laboral y la relación entre los propios compañeros.
  • Técnicas de adaptación al estrés. A veces la presencia del estrés es inevitable, pero podemos aumentar nuestra resistencia a él mediante técnicas como la "desensibilización sistemática", que introduce situaciones de estrés creciente hasta adquirir el hábito de relajarse, o la "inoculación de estrés", que se basa en técnicas de respiración y relajación ante la presencia de tensión nerviosa.
  • Reorganización cognitiva. La percepción y evaluación de una situación determinará cómo nos comportamos y sentimos en ella. Cuando la forma en que actuamos no se adapta de manera adecuada a la situación, es necesario redefinirla en términos que nos permitan una respuesta emocional positiva.
  • Modificación de pensamientos automáticos o deformados. El pensamiento objetivo y analítico es esencial para la resolución de situaciones estresantes. Este pensamiento se ve a menudo distorsionado por pensamientos automáticos que aparecen espontáneamente, sin razonamiento o reflexión previa. La tendencia al dramatismo de estos pensamientos hace que sean muy difíciles de desviar y que las emociones que desaten sean pesimistas y desagradables, por lo que hay que evitarlos.
  • Detención del pensamiento. Las alteraciones emocionales como la ansiedad provocan pensamientos circulares. Detectar las ideas negativas en el momento en el que aparezcan es el primer paso para combatir el autoboicot.
  • Distraernos en nuestro tiempo de ocio. La distracción permite prevenir o aliviar situaciones de ansiedad, con el añadido de que nos permite relativizar el peso de un problema en nuestra vida.
  • Cuidar nuestras relaciones sociales. La primera fuente de ayuda psicológica viene de la familia y los amigos, que pueden ser un apoyo emocional o incluso una ayuda práctica para la resolución de un problema concreto.
  • Trabajar la forma física. Hacer ejercicio de manera habitual previene el estrés y aumenta la resistencia física y psicológica a sus efectos. Solo con distraer el pensamiento de las causas del estrés tendremos más fácil descansar y recuperar el desarrollo mental habitual.
  • Comer sano. Una dieta equilibrada y sana nos proporciona el aporte energético necesario para mejorar nuestra actitud ante el trabajo. La alimentación es también clave para evitar el sobrepeso y las enfermedades cardiovasculares que pueden verse agravadas por el estrés.

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