Apurar el mantenimiento hasta casi el momento de meter las maletas al coche y enfilar las vacaciones es sinónimo de sorpresa desagradable en Burgos. Como en casi toda España. La oleada de todos los veranos y, sobre todo, la falta de previsión ante ella provoca que muchos talleres ya no aceptan determinadas reparaciones ni mantenimientos durante las semanas estivales.
"Estoy sólo en el garaje y estoy asfixiado", afirma Álvaro Abajo, de Talleres Félix en El Diario de Burgos. Alejandro Gutiérrez, de Br1 Mecánica le secunda: "Trabajamos por encima de nuestras posibilidades".
No exagera. De media, los profesionales de la posventa están recibiendo en torno a 30 solicitudes diarias en Burgos, una cifra que ya provoca el colapso los servicios. Esta elevada carga de trabajo, conjugada con la falta de personal del sector, han llevado a los profesionales a priorizar en verano las averías graves frente a intervenciones que podrían haberse planificado con antelación.
Sin excepción, la alta ocupación de vehículos en una constante en la mayoría de talleres de la ciudad. "Estamos desbordados de trabajo", resume Dionisio Pardo, de Talleres Pardo, donde las intervenciones más sencillas acumulan alrededor de quince días de espera y las reparaciones más complejas pueden demorarse hasta un mes. Lo mismo en Talleres Álamo, idéntica respuesta: "Llevamos varias semanas a tope".
Una cita en menos de ocho semanas, imposible
En Adeabur, la Asociación de Empresarios de Automoción burgalesa, son muy conscientes de este panorama e incluso van más allá. Su secretario general, Gabriel Martínez, señala que "encontrar una cita en menos de ocho semanas resulta prácticamente imposible". "Hay personas a las que directamente se les dice que prueben en otro sitio, porque no se les puede atender", reconoce contrariado.
El resultado de esta saturación es que algunos talleres ya comienzan a seleccionar los trabajos que aceptan durante los meses que abarcan de mayo a septiembre. "Mantenimientos grandes y reparaciones que se pueden prever con tiempo hace años que en verano ya lo las cojo", explica Gutiérrez. De este modo, las averías graves, los calentones del motor o los problemas que dejan el vehículo inmovilizado pasan por delante de cambios de aceite, revisiones periódicas o sustituciones de piezas desgastadas.
"Ahora están llegando un montón de averías gordas y la gente no puede esperar", explica Pardo. Entre las reparaciones más comunes, enumera "problemas con el embrague, roturas de correas de distribución y sobrecalentamientos del motor". Desde Talleres Félix, Abajo destaca que "los defectos más frecuentes son los aires acondicionados y los calentones, el problema es que estas urgencias se suman a unas agendas que ya están muy saturadas", finaliza.