"Por si las averías y los coches no nos traen ya de cabeza, ahora tenemos otro dilema más que añadir: la cita", afirman en Reparauto J&N (Granada), uno de los numerosos talleres que comparten su día a día en las redes para compartir sus experiencias con el resto del sector. "Esta papeleta tenemos los talleres, no sólo el mío, os aseguro que todos por igual, así que, por favor, intentad ser previsores cuando os toca la cita del mantenimiento, que ahora llega el verano y todo el mundo se quiere ir de vacaciones", advierte para concluir.
"Otro problema más... Ya sabéis que dije que no cogía coches con averías de mecánica grave, incluso de mecánica rápida hasta junio, porque es que no podemos, no damos para más, ahora llega ese mes, empiezo a dar citas y comienzan a venir los coches... Estamos tratando de planificar las reparaciones, porque lo sabemos con cierta antelación, una cosa urgente lo puedo entender y hacemos un hueco, o cuando es un cambio de aceite, nosotros sabemos si le toca a finales de junio o principios de julio, así que trataremos también de ajustarlo", enumera el mediático mecánico.
Eso sí, desde el taller, hace un inciso para pedir sólo "respeto de las dos partes". "Igual que, en este tipo de intervenciones más ligeras, yo voy a tratar de cumplir de que dejes el coche por la mañana y te lo lleves a la tarde, si coges una cita, no hagas como mucha gente que luego no aparece y nos deja colgados", criticó el reparador nazarí.
Mientras, sigue sin menguar el embudo en las averías más graves y largas. La lista es interminable: "Ahora mismo, reparaciones gordas, diagnóstico, software... Estoy dando la cita para muy largo plazo, de hecho, en este momento, tengo cinco o seis coches esperando que no arrancan, con problemas eléctricos... Uno de ellos, hay que quitarle la culata, porque la correa está partida, otro con la culata con una fisura de agua, una caja de cambios desmontada para reparar, dos motores, uno de un Ibiza que, cuestabajo y con altas temperaturas por estos calores de ahora, al mediodía no arranca, también tengo a medias una Berlingo que me ha traído otro taller para ver si lo puedo arreglar yo... Porque nos está volviendo loca, no damos con qué puede ser...", enimera visiblemente desbordado.
"Es que no hay más tiempo, trabjamos de 7 a 15 horas y no me da tiempo a multiplicarme más, me paso toda la mañana diagnosticando y ya, a veces, pienso que, hasta voy a tener que dedicarle la tarde a las reparaciones de la centralita fuera del taller, porque no cunde para más la mañana: atiende el teléfono, haz presupuesto, entrega, cuenta al cliente, mira esto, mira lo otro... Hay veces que estoy diagnosticando, sucede todo eso, y al volver tengo que empezar desde el principio", lamenta para finalizar.