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Reparación

La sorprendente parte del vehículo que ha desbancado a los catalizadores como la más codiciada por los ladrones de piezas

Francia alerta de una oleada de robos de asientos traseros en los vehículos, cuya factura, en caso de sustracción, puede dispararse hasta los 10.000 euros.

Publicado: 17/07/2026 ·15:39
Actualizado: 17/07/2026 · 15:39
  • Las bandas valoran el rápido y sencillo proceso que implica desmontar los asientos traseros de un coche.

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Los catalizadores han sido -y en algunas zonas como Cataluña todavía siguen siendo- durante años la bicoca más codiciada para las bandas criminales vinculadas a la automoción en España. Como también tuvieron su momento de apogeo faros, llantas o cámaras traseras. Ahora, sin embargo, han cambiado su punto de mira y todo su interés pasa por una pieza que llama la atención, puesto que hasta hace poco pasaba desapercibida: los asientos traseros.

Y es que, según informa El País, o que parecía un caso aislado empieza a repetirse con más frecuencia. En Francia, policías, aseguradoras y talleres ya alertan del auge de este fenómeno, impulsado por el elevado precio de algunos recambios y la creciente actividad del mercado negro. Puede parecer un elemento de escaso valor, sin embargo, puede dispararse en miles de euros dentro del mercado paralelo de recambios. 

¿El motivo? Su creciente demanda se dispara debido a que muchas empresas adquieren vehículos comerciales homologados para dos o tres ocupantes y, posteriormente, buscan instalar una segunda fila para transformarlos en versiones de cinco plazas. Comprar ese módulo trasero directamente al fabricante suele implicar un coste muy elevado y largos plazos de espera. 

Robo rentable y rápido

Evidentemente, ahí entran en juego los vendedores ilegales. Así, ofrecen el conjunto completo a un precio muy inferior al oficial, de tal manera que se crea un mercado negro especialmente rentable para las organizaciones dedicadas al robo de piezas.

Además, a diferencia de otros componentes del vehículo, desmontar los asientos traseros no exige herramientas sofisticadas ni conocimientos avanzados de mecánica. En muchos modelos basta con acceder al habitáculo y desmontarlo utilizando una llave convencional, una operación que puede completarse en muy poco tiempo. Esa facilidad reduce considerablemente el riesgo para los delincuentes. Es pura lógica. Cuanto menos permanece el ladrón junto al vehículo, menores son las posibilidades de ser descubierto, una circunstancia que ha convertido esta modalidad en una alternativa especialmente atractiva frente a otros robos más complejos. 

Pero, claro, el coste de la factura tras el robo no se limita a los asientos traseros. Además de desaparecer estos, hay que sumar los daños ocasionados para acceder al interior del coche elevan todavía más la cuantía: ventanillas rotas, guarnecidos y distintos elementos del habitáculo también deben sustituirse. Todo suma y, en ocasiones, comprar uno nuevo sale más barato que repararlo. Incluso, algunas las compañías aseguradoras optan por declarar el coche siniestro económico por este motivo.

Hasta 10.000 euros de factura

Porque sustituir un juego completo de asientos originales puede convertirse en una operación muy costoso por el precio del recambio y por la escasa disponibilidad de determinadas referencias. Así, en algunos casos documentados por medios franceses, las reparaciones han alcanzado facturas superiores a los 10.000 euros, especialmente, cuando el robo también provoca daños en la carrocería o en el interior del vehículo. 

Como suele suceder en este tipo de contrabando, algunos vehículos concentran buena parte de los robos. Entre ellos, destacan el Renault Clio, tanto en sus generaciones IV como V, y el Citroën C3, dos de los utilitarios más vendidos del país durante los últimos años. 

La cresta de la ola del negocio fraudulenta y su demanda propicia que las bandas encuentren compradores casi de inmediato. Cuanto mayor es el parque circulante de un modelo, más sencillo resulta colocar cualquier componente en el mercado de ocasión.  

Internet, el gran bazar de este negocio

Buena prueba de ello, es que los asientos completos aparecen con frecuencia en internet y desaparecen en cuestión de horas, alimentando un negocio que las autoridades consideran cada vez más profesionalizado. Al otro lado de los Pirineos, buena parte de estas piezas termina casi de inmediato en plataformas de compraventa y redes sociales. Los anuncios aparecen y desaparecen con rapidez, dificultando cualquier intento de seguimiento. 

También ayuda a ello, según los expertos, que muchos de estos componentes no incorporan un número de identificación individual, por lo que resulta prácticamente imposible demostrar de qué vehículo proceden una vez han sido desmontados. Esta carencia de trazabilidad convierte el mercado de segunda mano en el escenario perfecto para introducir material robado entre piezas de origen legal.

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