Reparación | Cuál es el kilometraje de las piezas de un vehículo

Hay piezas que con el paso del tiempo van desgastándose y requieren su sustitución

La sustitución de la correa de distribución es uno de los trabajos habituales del taller
La sustitución de la correa de distribución es uno de los trabajos habituales del taller

Todo vehículo cuenta con una serie de piezas que son de desgaste, es decir componentes que con el propio uso del vehículo van perdiendo su efectividad y con el paso de los kilómetros hay que ir sustituyendo.

Esta gama de partes afecta tanto a los componentes mecánicos como a los líquidos que lubrican las diferentes partes del motor. Prestar atención a las indicaciones de los fabricantes y consejos de los profesionales mecánicos garantizará una mayor vida útil del vehículo.

También influye en el desgaste de los componentes el modo de conducción del usuario, ya que no es lo mismo conducir por núcleos urbanos que por carreteras.

Independientemente, hay momentos en los que es obligatorio cambiar determinadas piezas. En este sentido, hay elementos que habrá que sustituir prácticamente de forma anual. Es el caso de las revisiones de aceite motor o filtros. Lo más recomendable es hacerlo cada 10.000-15.000 kilómetros. Previamente, también es recomendable comprobar los neumáticos, el líquido refrigerante o el de frenos.

El siguiente rango se da entre los 20.000 y los 25.000 kilómetros, momento en el que (salvo excepciones) comienzan a desgastarse las pastillas de freno. Del mismo modo, se ven afectados el filtro del habitáculo, los limpiaparabrisas o la batería, que también puede empezar a presentar desgaste. Del mismo modo, hay que sustituir el líquido refrigerante.

Entre los 40.000 y los 50.000 kilómetros aparecen los cambios en piezas como el filtro de gasoil, los juegos de luces o los calentadores (en los motores diésel). También es probable que haya que sustituir la correa de distribución (aunque hay modelos en los que puede aguantar hasta los 100.000 kilómetros), revisar por completo el motor y la suspensión del vehículo, así como el líquido de embrague.  

Sumado a la distribución, a partir de los 75.000 kilómetros también entran en juego las bujías (en los motores de gasolina), así como los amortiguadores. Este elemento, para los neumáticos, es muy importante, ya que también es un componente de desgaste que provoca que el vehículo entre en resonancia y 'taquea' las ruedas haciendo que presenten un desgaste irregular.

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