Reparación | ¿Para qué sirven y cuándo cambiar los filtros del coche para evitar averías?

Aceite, combustible, aire y habitáculo son los principales filtros que monta un automóvil y todos tienen gran importancia, señala Confortauto.

El mantenimiento preventivo de los filtros permite alargar la vida y rendimiento del vehículo
El mantenimiento preventivo de los filtros permite alargar la vida y rendimiento del vehículo

El mantenimiento preventivo de los filtros del automóvil permite alargar la vida y rendimiento del vehículo, además de contribuir a la seguridad y economía de los conductores. Dos motivos, estos últimos, más que suficientes para que la red de talleres Confortauto Hankook Masters oferte hasta finales de agosto un 4x3 en filtros, y que sirve también para señalar cuántos son, para qué sirven y cuando hay que cambiarlos.

En primer lugar, hay que señalar que es complicado verificar el estado de algunos filtros, por lo incómodo de su acceso en los vehículos modernos (sobre todo, los filtros de habitáculo) y, en el caso de los filtros de aceite, es imposible conocer su estado de suciedad. Por este motivo, el primer consejo de la red de talleres pasa por respetar estrictamente el mantenimiento de los mismos y el período de sustitución establecido por el fabricante.

Cuatro son los principales filtros que integra el vehículo: el de aceite, el de aire, el de combustible y el del habitáculo, y es importante que cada uno de ellos esté libre de suciedad y partículas que puedan dañar al motor, impidiendo que el vehículo funcione de forma apropiada. Como su nombre indica, su labor se basa en la filtración de elementos físicos del aire o fluidos como el aceite y el combustible.

Filtro de aceite

El aceite es la sangre del motor y el filtro de aceite es el elemento que se encarga de que ninguna impureza dañe sus componentes internos. Están hechos de papel y consiguen atrapar pequeñas partículas e impurezas contenidas en el motor, en muchas ocasiones derivadas de la propia combustión. En condiciones óptimas, retiene el 95% de las impurezas que se puedan arrastrar hasta él. Una simple viruta metálica podría rayar las paredes de la cámara de combustión y provocar una avería, de ahí su importancia y la recomendación de cambiarlo siempre que se renueva el aceite del coche.

Filtro de combustible

Se ubica entre el depósito del vehículo y las rampas de inyección, para que pueda retener las impurezas derivadas de los combustibles y que no alteren la función del motor. Su funcionamiento difiere si se trata de vehículos de gasolina o diésel. En el primer caso, su labor consiste en eliminar las impurezas del combustible antes de que lleguen al motor, mientras que en los vehículos que funcionan con gasóleo sirven para eliminar el agua y evitar la corrosión de los elementos metálicos del motor. En ambos casos, su tarea es primordial para garantizar la salud del motor y debe revisarse siempre que el vehículo entre al taller para su mantenimiento. De hecho, entre las averías frecuentes de los vehículos se encuentra la derivada de la mala función de este filtro.

Filtro de Aire

Impide que entren partículas de polvo abrasivas y otras impurezas en el flujo de aire que llega al motor, lo que garantiza una combustión en condiciones óptimas y un consumo de combustible en niveles adecuados, contribuyendo a la reducción de emisiones contaminantes. El estado de este filtro depende mucho de los lugares por los que se circula. De ahí que, en caso de andar por caminos polvorientos habitualmente, sea necesario proceder con mucha más frecuencia a su reposición que si se conduce por ambientes más limpios. Algunos signos de que el filtro del aire puede estar obstruido son la dificultad a la hora de acelerar o que el humo del escape salga más negro de lo habitual.

Filtro del habitáculo

Evita la entrada de suciedad al habitáculo y salvaguarda la salud de los ocupantes, con la retención de cualquier materia contaminante. En las ciudades, el aire contiene distintos niveles de humo, cenizas y otros agentes perjudiciales a los que, en esta época, se suma un incómodo factor adicional para muchas personas: el polen y las esporas, que desde primavera a otoño son un auténtico quebradero de cabeza para los alérgicos. Estas partículas también se concentran en el interior de nuestro vehículo, afectando a la calidad del aire. Un aire viciado en el habitáculo provoca fatiga y pone en riesgo la salud del conductor, por lo que el filtro del habitáculo es un componente importantísimo que mejora la calidad del aire y elimina los agentes nocivos que el aire exterior transporta.

Cambios recomendados

Los periodos de cambio de los filtros los marcan las recomendaciones de los fabricante del vehículo. Sin embargo, como norma general, pueden seguirse los siguientes plazos:

  • Aceite, cada vez que se cambie el aceite.
  • Aire, entre 15.000 y 30.000 km.
  • Combustible: diésel, entre 30.000 y 60.000 km. Gasolina, entre 40.000 y 80.000 km.
  • Habitáculo, cada 15.000 km o una vez al año.

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