Ausencia de herramientas adecuadas o de personal especializado. Este es el motivo por el que prácticamente la mitad de los talleres asegura haber rechazado trabajos relacionados con sistemas ADAS. Son datos del informe Automotive Aftermarket Pulse 2025, de Roland Berger, recogido por Faconauto, que deja claro que una parte significativa del sector aún no está plenamente preparada para afrontar esta transformación tecnológica. El estudio, basado en encuestas a 600 talleres y 6.000 consumidores en trece mercados, exhibe que el avance de estas tecnologías está generando un nuevo desafío operativo para el aftermarket.
Porque la rápida incorporación de tecnologías avanzadas en los vehículos está planteando nuevos retos para el sector de la posventa de automoción. Sistemas como los ADAS (Advanced Driver Assistance Systems), que incluyen asistentes de frenado, mantenimiento de carril o control adaptativo de velocidad, requieren procedimientos de calibración y reparación cada vez más complejos.
En este sentido, la introducción masiva de sensores, cámaras y radares en los vehículos modernos está elevando el nivel de complejidad de muchas reparaciones. Se observa en intervenciones que antes eran relativamente simples, como la sustitución de un parabrisas o la reparación de un paragolpes, pero que ahora pueden requerir dichos procedimientos de calibración electrónica para garantizar el correcto funcionamiento de los sistemas de asistencia a la conducción.
Inversión y formación obligadas
Fruto de esa dificultad que entraña la evolución tecnológica obliga a los talleres a invertir en equipamiento específico y en formación técnica para poder realizar estas operaciones con seguridad. Y es que hay mucho en juego, puesto que la calibración incorrecta de un sistema ADAS puede afectar al funcionamiento de los sistemas de seguridad del vehículo, lo que aumenta la responsabilidad técnica de las reparaciones.
Así, el análisis del informe de Roland Berger también muestra que la evolución tecnológica del automóvil está redefiniendo el papel del sector de la posventa. Por tanto, los talleres que logren adaptarse a estas nuevas exigencias podrán acceder a oportunidades de negocio vinculadas a la reparación y calibración de tecnologías avanzadas.
En paralelo, la transición hacia vehículos electrificados y cada vez más conectados seguirá impulsando la necesidad de nuevas competencias técnicas dentro del aftermarket. Por ello, en este contexto, la capacidad de inversión en tecnología, formación y equipamiento se perfila como uno de los factores clave que determinarán la competitividad de los talleres en los próximos años.