La economía circular ha dejado de ser una aspiración exclusivamente medioambiental para convertirse en una prioridad estratégica para la automoción. Sin embargo, escalar modelos circulares requiere mucho más que recuperar materiales. Exige gestionar activos, operaciones y cadenas de suministro complejas con total visibilidad y trazabilidad. En este contexto, IFS está ayudando a organizaciones de todo el mundo a transformar la circularidad en una fuente real de eficiencia, resiliencia y rentabilidad.
Es aquí donde aparece Volvo Group, se ha convertido en uno de los ejemplos más representativos de este modelo, pues utiliza la tecnología de IFS para gestionar sus procesos de refabricación y recuperar alrededor de 900.000 componentes al año. Gracias a su colaboración, la compañía devuelve al mercado motores, transmisiones y otros elementos industriales reacondicionados con las mismas garantías de rendimiento que una pieza nueva.
"La economía circular está dejando de verse únicamente como una cuestión de sostenibilidad, las organizaciones industriales empiezan a entender que también puede convertirse en una ventaja competitiva, especialmente, en un contexto marcado por la volatilidad de las cadenas de suministro y la presión sobre los recursos", explica Gonzalo Valle, director de preventa de IFS.
Y es que, ahora mismo, el principal reto de la economía circular industrial no consiste únicamente en recuperar componentes, sino en gestionar de forma eficiente todo el proceso necesario para devolverlos al mercado. Porque cada pieza debe ser localizada, recogida, inspeccionada, clasificada, reacondicionada y trazada a lo largo de toda la cadena de valor. Sin información precisa sobre el estado de los activos y sin visibilidad sobre las operaciones, resulta extremadamente difícil escalar este tipo de iniciativas.
IFS Cloud, como plataforma de gestión
En el caso de Volvo Group, para alcanzarlo, utiliza IFS Cloud como plataforma de gestión de activos, operaciones y procesos de refabricación. La solución proporciona visibilidad en tiempo real sobre cada componente, facilita la coordinación de toda la actividad operativa y garantiza la trazabilidad necesaria para optimizar los recursos y maximizar el valor recuperado.
Además, la capacidad de conectar activos, personas, procesos y datos en una única plataforma permite a las organizaciones industriales una gestión más eficiente de los ciclos de vida cada vez más complejos y avanzar hacia modelos de negocio más sostenibles.
Del impacto ambiental al impacto económico
Con los resultados en la mano, queda claro que la circularidad puede generar beneficios que van mucho más allá del ámbito medioambiental. En determinados componentes, como los motores industriales, Volvo consigue recuperar aproximadamente el 60% del peso original del producto mediante procesos de refabricación. Esto se traduce en una reducción significativa del consumo de materias primas, menores emisiones de CO₂ y una disminución de la dependencia de nuevos recursos.
Al mismo tiempo, la reutilización de componentes ayuda a reducir costes operativos, prolongar la vida útil de los activos y minimizar la exposición a posibles interrupciones en el suministro de materiales o piezas críticas. Para IFS, este tipo de iniciativas refleja una tendencia cada vez más relevante en la industria donde sostenibilidad y rendimiento empresarial avanzan cada vez más de la mano.
"La sostenibilidad industrial ya no depende únicamente de objetivos ambientales, pues requiere capacidad de ejecución, trazabilidad y una gestión inteligente de los datos, las organizaciones que logren conectar activos, operaciones y cadena de suministro estarán mejor preparadas para convertir la circularidad en una fuente real de valor para el negocio", concluye Valle.