Los fabricantes europeos Renault, Stellantis y Volkswagen, junto a otros grupos de interés, han defendido el sello 'fabricado en la UE' en respuesta a los aranceles de la Unión Europea sobre vehículos eléctricos de China. Esta medida no ha frenado el avance de las marcas asiáticas, según una carta enviada al Parlamento Europeo y un informe de Transport & Environment (T&E).
El estudio de T&E destaca que los aranceles aprobados en 2024 han llevado a una relocalización de las automovilísticas europeas. Sin embargo, las marcas chinas han abierto plantas de ensamblaje en Europa, lo que evidencia la insuficiencia de las tarifas para contener el avance asiático. Las principales marcas europeas han enfatizado la importancia de ofrecer coches limpios y asequibles para mantener la competitividad.
Los fabricantes europeos apoyan que las baterías sean parte de los requisitos del futuro sello, pero solicitan tiempo para realizar inversiones que permitan exigir celdas fabricadas en Europa. La Ley de Aceleración Industrial, propuesta por T&E, ya ha sido rechazada por China, que advierte de posibles represalias si se aprueba, alegando que podría violar acuerdos sobre aranceles y subvenciones.
En el primer trimestre de 2026, los coches eléctricos fabricados en China representaron el 17% del mercado de vehículos eléctricos de batería (BEV) de la UE. Esto supone un descenso respecto al 22% alcanzado en 2024, tras la introducción de los aranceles. La caída se debe a que marcas como BMW, Volvo y Tesla trasladaron la producción de vuelta a Europa.
Blindar la cadena de suministro local: una prioridad para Europa
T&E sostiene que asegurar la cadena de suministro local a través de la Ley de Aceleración Industrial es esencial para evitar que Europa se convierta en un ensamblador de componentes importados. Sin embargo, el Ministerio de Comercio de China calificó esta estrategia de "discriminación institucional". Según Pekín, las exigencias de 'origen UE' del proyecto de ley suponen barreras para la inversión extranjera en sectores críticos.
La defensa del sello 'fabricado en la UE' por parte de los fabricantes europeos busca fortalecer el mercado de vehículos eléctricos en el continente. La competencia con las marcas chinas sigue siendo un desafío, y las políticas comerciales y de inversión juegan un papel crucial en la configuración del futuro de la industria automovilística europea.