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Cómo preparar y aplicar la masilla de forma correcta
El proceso de enmasillado es fundamental en la obtención de una reparación final de calidad

La masilla de carrocero es un producto comúnmente utilizado en los procesos de reparación en carrocería. Empleamos esta pintura de fondo para igualar superficies metálicas o plásticas, nivelando el daño a reparar. Con la masilla de poliéster aportamos además una capa de anclaje y adherencia para las capas de pintura posteriores.

Desde BESA LAB, somos conscientes de la importancia del proceso de enmasillado en la obtención de una reparación final de calidad, por ello, hemos creado un post donde recogemos los consejos imprescindibles para una correcta aplicación de la masilla de carrocero.

Es importante entender que la masilla de poliéster no debe emplearse con espesores excesivos y que su aplicación no está dirigida a sustituir el trabajo del reconformado de la chapa del vehículo.

En primer lugar, para un correcto trabajo de enmasillado, el profesional debe conocer en profundidad los diferentes tipos de masilla que existen, adecuando la reparación al tipo de material y superficie a tratar. Este factor influirá notablemente en el tiempo destinado al lijado de la masilla, unos de los procesos de trabajo que más tiempo consumen en el taller.

Una vez elegida la masilla a emplear, debemos nivelar los bordes de pintura del defecto, lijando la superficie con un grano de lija P80 / P120 y una órbita de 5mm.

Posteriormente, preparamos la mezcla. Para ello, comprobamos la proporción de endurecedor a utilizar en la ficha técnica del producto. Es importante incluir la cantidad exacta de catalizador, para evitar posibles defectos de pintado en la aplicación. Un exceso de catalizador en la mezcla provocará un endurecimiento de la masilla más rápido, dando lugar a posibles sangrados. Por contra, una cantidad insuficiente, provocará que la masilla no se termine de secar, pudiendo sufrir embozamientos o desprendimientos durante la aplicación.

La forma en la que aplicamos la masilla sobre el defecto a reparar tiene una gran influencia sobre la calidad final de la reparación. Debemos esparcir la masilla de forma homogénea, haciendo pasadas de un extremo a otro con una firme presión sobre la espátula. Es importante evitar la filtración de aire durante la aplicación, para conseguir una superficie lisa y regular.

Un exceso de masilla en la aplicación puede originar problemas de rigidez, repercutiendo en el tiempo empleado en su lijado. Para un mejor control de la cantidad de masilla a aplicar y su endurecimiento, recomendamos la aplicación en pequeñas cantidades.

Finalmente, debemos respetar siempre los tiempos de secado de la masilla especificados en su ficha técnica. En función de la temperatura ambiente, este proceso de secado será más rápido con temperaturas altas, y más lento con temperaturas bajas, lo cual influirá también en el proceso de lijado de la masilla.

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