Tras la información publicada en los días anteriores por Facua, en la que se hacía eco de una mala praxis en la reparación de un vehículo por parte de un taller mecánico de Valverde del Camino (Huelva), Infotaller ha querido ponerse en contacto con Talleres Villadeamigo para conocer también su versión de los acontecimientos. Así, en contraste con la aportada a Facua por el cliente, según el taller, el propietario del BMW en cuestión dejó "reiteradas muestras de falta de interés" hacia su vehículo en un caso saldado "ya definitivamente, a finales del 2025", con el pago de 2.000 euros por parte del cliente y los 1.000 restantes por parte del negocio de posventa.
"Esa reparación está ya acordada y cerrada", quiso dejar claro de antemano José, el propietario de este taller onubense, antes de comenzar a describir en voz alta cómo fue el origen de un problema que se terminó enquistando durante meses. "El vehículo llegó con una avería en la junta de la culata para ser reparado, entonces, se sacó el motor fuera y se arregló, el problema vino al colocarlo, porque un compañero pilló un cable de la caja de cambios con el motor y lo cortó... El coche arrancaba, pero no había contacto en las marchas para cambiar", relata minuciosamente. Es lo poco que concuerda con la versión difundida por Facua.
Así, José sostiene que "toda esta situación fue comunicada al cliente, pero, eso sí, tuvo que ser explicada por teléfono, ya que nunca apareció en persona". "Ni siquiera vino cuando su coche llegó al taller para ser reparado, porque lo trajo la grúa, así que todo fue verbalmente por teléfono", resalta añadiendo que "sí se le entregó un presupuesto inicial, pero no cerrado, como hace todo el mundo, porque tú no sabes qué te vas a encontrar o qué puede suceder hasta que el automóvil está ya listo para entregar". "Dicho presupuesto, en torno a unos 2.000 euros, fue enviado a través de WhatsApp por una de mis compañeras", alega. O, lo que es lo mismo, niega que no se le diera presupuesto como asegura Facua.
"Se procedió a solicitar la piezas, que hubo que esperar, en ese transcurso, el cliente vino por el taller al cabo de cuatro meses y se le contó de nuevo todo lo sucedido, así que se volvió a arreglar el coche y el coche estuvo aquí ya reparado durante un mes, esperando, sin que nadie viniera a por él", comenta queriendo mostrar una vez más la "dejadez" de su cliente. Pese la tardanza en acudir, el taller sin embargo no repercutió el coste de estancia de más al cliente.
"Cuando apareció por fín a recogerlo y le dijimos el coste de la factura, no quiso pagarla y le dijimos que no se lo podía llevar", detalla el gerente del taller que afirma que, en ese momento, comenzó el contencioso legal por ver quién pagaba el montante de una factura que, la justicia, finalmente, dictaminó que fuera repartido entre ambas partes. Un ejemplo más, en definitiva, de que el taller acaba siendo el blanco fácil de reclamaciones en las que tiene mucho que perder y poco que ganar.