Mucho más que conocer y respetar las normas de tráfico, la educación vial también implica asegurarse de que el vehículo se encuentra en condiciones adecuadas para circular. Sin embargo, esto parece ser una tarea pendiente para los conductores españoles. Y es que, según los datos del II Observatorio Midas de la Movilidad, dedicado al mantenimiento, reparación y movilidad, más del 25% de los españoles reconoce haber conducido su coche pese a saber que no estaba en condiciones para circular.
Las cifras recabadas señalan un alto nivel de concienciación sobre la relevancia del mantenimiento para prevenir accidentes, pero los españoles suspendemos en la práctica. Porque, a pesar de que ocho de cada diez conductores considera relevante el mantenimiento del vehículo para prevenir accidentes, tan sólo el 30% de los clientes acude al taller por prevención y seguridad.
Ante este aplastante dato, Midas -con 35 años de experiencia en el sector- quiere aprovechar la celebración del Día Internacional de la Educación Vial, este 5 de octubre, para recordar el papel crucial que juega del mantenimiento del vehículo en la seguridad vial.
“Los datos de nuestro estudio dejan una conclusión clara y preocupante: una de las asignaturas pendientes en materia de educación vial está dentro del cuidado propio vehículo, en este contexto, desde Midas recordamos la importancia de que los clientes incorporen prevención en sus hábitos para contribuir a que los desplazamientos cotidianos puedan realizarse de forma segura y responsable”, señala Jocelyne Bravo, Marketing and Communications Leader en Midas España.
“Existe una diferencia muy significativa entre el nivel de concienciación y los hábitos de los clientes en España, lo que pone de manifiesto la necesidad de seguir enfatizando que practicar el mantenimiento preventivo es parte de la educación vial y la seguridad en nuestras carreteras”, añade Jocelyne Bravo.
En este sentido, desde Midas identifican cinco asignaturas pendientes de los españoles en materia de mantenimiento del vehículo aplicado a la educación y seguridad vial:
- Distinguir entre funciona y es seguro: El hecho de que un vehículo arranque, pueda moverse y no presente signos evidentes de avería no debe entenderse como señal de buen estado de salud. Que un vehículo que pueda circular -físicamente- no implica que esté en condiciones de hacerlo, ya que hay mucha avería silenciosa o poco perceptible en primera instancia que realmente comprometen la seguridad del vehículo y de los que nos rodean.
- Escuchar al coche: Es frecuente que sólo prestemos verdadera atención al vehículo cuando la avería ya es una realidad. En este sentido, desde Midas advierten de la importancia de usar nuestros sentidos para detectar señales de alerta como vibraciones, ruidos extraños, etc. No todos los avisos de avería aparecen en el salpicadero
- Mantenimiento por uso y no por calendario: Revisar los filtros o cambiar el aceite según los kilómetros recorridos, cambiar la batería cada cuatro o cinco años o pasar una revisión antes de un viaje largo en verano o invierno son hábitos necesarios, pero no suficientes. No todos los kilómetros y formas de uso del vehículo desgastan igual, por lo que el mantenimiento debe adaptarse al uso y no centrarse en exclusiva en fechas del calendario.
- La ITV como salvoconducto: El temido trámite de la ITV se tiende a malinterpretar como un sello de calidad que garantiza el buen estado de salud del vehículo de forma continuada. Esto es, sin duda, un error de concepto. Pasar la ITV no debe confundirse con que el vehículo esté siempre a punto, ya que el mantenimiento es un proceso continuo, y pueden producirse averías una vez pasada la inspección técnica del vehículo.
- Apostar por la economía del ahorro: Cuando se detectan los primeros síntomas de una posible avería, lanzarse a realizar “apaños” temporales o esperar a que la avería sea lo suficientemente importante para que la visita por el taller sea inevitable son reacciones habituales. Desde Midas recuerdan que “lo barato puede salir muy caro”, por lo que apuestan por ayudar a los conductores a detectar qué señales pueden comprobar por sí mismos, qué situaciones requieren acudir a un profesional y cuándo no deberían seguir circulando.
Como método efectivo para reforzar estos hábitos de prevención, los profesionales del taller recuerdan la importancia de realizar revisiones periódicas del vehículo y atender a las recomendaciones de mantenimiento en función del uso y las características de cada automóvil. Porque, en materia de educación vial, mantener el vehículo en buenas condiciones también es clave para contribuir a una movilidad más segura para todos.