Con la inclusión de los servicios de establecimiento regulado y la creciente presencia de las Zonas de Bajas Emisiones, no hay ciudad libre de ese dolor de muelas en que se convierte aparcar el vehículo. Una de estas grandes urbes españolas que padece este contexto diario es Palma de Mallorca y, en el caso concreto de los vecinos de la calle Hiroshima y sus colindantes, la situación ha dado una vuelta de tuerca más. No pueden aparcar... por la argucia de un taller de chapa y pintura.
Y es que, según informa OKDiario, numerosos vehículos con visibles daños materiales permanecen estacionados de forma continuada durante más de diez días sin que sus propietarios los muevan. En realidad, estos últimos no fueron quiénes los aparcaron ahí. Porque todos los vehículos afectados, entre los que se encuentran tanto turismos como furgonetas, son clientes de este negocio mecánico. Un abuso en toda regla. Así lo denuncian los propios residentes de la zona.
La estratagema del carrocero -cuyo segmento, además, acumula cuatro meses de lista de espera- es evidente: ante la falta de espacio dentro de sus instalaciones, el establecimiento estaría utilizando la vía pública como un almacén provisional o depósito para la flota de coches que tiene pendientes de reparar o entregar.
Lógicamente, la consecuencia mollar es que ese perenne estacionamiento de coches a la espera de reparación resta plazas de aparcamiento a los conductores de la barriada. Pero hay más, por ejemplo, genera molestias evidentes en el día a día del vecindario. Por no hablar de que, la acumulación de turismos y furgonetas parados durante semanas en el mismo punto limita la rotación de vehículos y termina saturando el tráfico una calle ya de por sí concurrida.
Pero, ¿qué dice la normativa municipal al respecto? En principio, suele restringir la ocupación continuada del espacio público para usos comerciales no autorizados, así como el abandono o permanencia prolongada de vehículos sin movilidad en la calzada. Acogidos a esta regulación, los afectados piden mayor control a las autoridades locales para que se regule la situación en la calle Hiroshima, se garantice un uso adecuado del aparcamiento público y se evite que la vía urbana termine convertida en una extensión de la actividad de los talleres privados.