Reparación | Cómo hacer la revisión del sistema de refrigeración

Si el radiador acumula excesiva suciedad o presenta agujeros, es preciso cambiarlo.

También es necesario fijarse en si se produce algún tipo de fuga en el radiador.
Es necesario fijarse en si se produce algún tipo de fuga en el radiador

Uno de los elementos de revisión obligatoria es el radiador del agua, que debe estar limpio para que refrigere bien el motor y evitar asi averías mecánicas por sobrecalentamiento del motor. El mantenimiento preventivo del radiador debe realizarse en talleres especializados. 

Según la web especializada Jornal do Carro, lo ideal es hacer esta revisión en intervalos de seis a ocho meses. Aunque el propio conductor puede vigilar el nivel del depósito de agua con mayor frecuencia, para detectar mermas en el nivel que indqiuen una posible fuga en el radiador. Esta inspección debe realizarse siempre con el motor frío. 

Lo que no se aconseja es completar el nivel del depósito con agua del grifo. Algunos modelos sólo llevan líquido refrigerante con aditivos y otros pueden usar agua desmineralizada o desionizada, en proporciones variables. El agua común puede formar una corteza de minerales que afecte al propio radiador o a piezas como la bomba de agua y el propio bloque del motor.

La revisión del sistema de refrigeración se centra en el estado de conservación de las piezas del mismo y la presencia de eventuales fugas. La lista de piezas a revisar incluye: radiador, válvula termostática, manguitos, bomba de agua, depósito de agua y ventilador. El servicio suele incluir la limpieza de los componentes y la reposición del líquido refrigerante.

Si el radiador acumula excesiva suciedad o presenta agujeros, es preciso cambiarlo. En el caso de que los manguitos estén agrietadas o resecas, deben reemplazarse para evitar fugas.

También es necesario estar atento al indicador de temperatura del motor en el salpicadero mientras se conduce. Si la aguja alcanza la zona roja o el testigo se enciende, se está produciendo un sobrecalentamiento del motor, momento en el que habría que detener el vehículo. Si se sigue circulando, se quemaría la junta del cabezal y, lo más grave, se bloquearían los pistones, obligando a hacer un rectificado del motor o a sustituirlo, una avería especialmente cara.

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