Reparación | Tres colores del humo del escape que pueden generar averías de hasta 4.000 euros en el taller

Además del color, se debe observar la densidad y el tiempo de permanencia del humo, según expertos de Euromaster.

El color del humo del escape del coche puede generar averías de hasta 4.000 euros
El color del humo del escape del coche puede generar averías de hasta 4.000 euros

¿Es usual que el humo que sale por los tubos de escape de un coche sea de un determinado color? Lo habitual es que si el vehículo está en buen estado el humo sea incoloro, aunque en ciertas ocasiones sí que pueden verse hasta tres colores diferentes -blanco, azul y negro-. Según Euromaster, especialista en mantenimiento, las posibles averías de un vehículo por este motivo pueden llegar hasta los 4.000 euros.

La firma ha identificado las  averías que podría tener un coche según el color, la densidad y el tiempo de permanencia del humo.

1.- COLOR BLANCO

El blanco es uno de los colores más comunes que sale por el escape de los coches. En la mayoría de las ocasiones si es inodoro, ligero y dura muy poco (nada más arrancar el vehículo en situaciones climatológicas determinadas como en invierno o en otoño con un alto porcentaje de humedad en el ambiente) no hay ningún tipo de avería, pues simplemente es vapor de agua que se produce por efecto de la condensación.

Cuando el humo blanco es denso y continúa saliendo por el escape durante todo el tiempo que el vehículo está circulando, puede ser un claro síntoma de avería grave

Sin embargo, cuando el humo blanco es denso y continúa saliendo por el escape durante todo el tiempo que el vehículo está circulando, sí que puede ser un claro síntoma de averías. Así, una de las posibles causas corresponde a la posibilidad de que esté entrando agua en la cámara de combustión, lo que indica algún tipo de problema o fuga en la junta de la culata. En este caso, la avería es grave, aunque su reparación tiene un coste que puede oscilar entre los 2.000 y los 4.000 euros, según la marca y el modelo.

2.- COLOR AZUL

Cuando el humo que sale por el escape de un coche es de color azul se debe principalmente a que se está quemando aceite, lo que a su vez está originado por una fuga interna en el sistema de lubricación del vehículo. En este caso, la avería puede ser muy grave y muy costosa, ya que el vehículo puede quedarse sin aceite, un hecho no deseable que implicaría una rotura completa del motor.

Por otro lado, este humo azul puede deberse también a que las válvulas, las camisas de los cilindros o los segmentos del pistón están desgastados, aunque en ciertas ocasiones dicho color también puede ser el síntoma de un mal funcionamiento del turbo. En estos casos, también se puede acelerar el consumo de aceite, por lo que resulta crucial comprobar los niveles de este líquido.

3.- COLOR NEGRO

Cuando el humo que sale de escape es negro o gris oscuro, las posibles averías varían según el tipo de combustible del vehículo. Así, en coches de gasolina, el origen puede deberse a que se está quemando demasiado combustible (o con una mezcla 'muy rica' en el argot de los mecánicos), un problema que tiene que ser revisado profundamente.

La avería puede ser más un problema en el sistema de alimentación originado por un fallo en los inyectores. Aquí, lo recomendable es cambiarlos (lo habitual es que se cambien los cuatro, uno por cada cilindro), una reparación que puede tener un coste total de unos 1.000 euros (a razón de unos 250 euros por inyector).

Por su parte, en el caso de los diésel, ese humo negro puede deberse simplemente a una acumulación de hollín en el sistema de escape. Para remediarlo, lo más recomendable es conducir durante varios minutos con una marcha más baja de la habitual o a un régimen de revoluciones también más alto de lo normal.

Sin embargo, el humo negro persistente en un coche diésel también puede deberse a diversos factores, con posibles problemas en los inyectores, en la electrónica, en el turbo e incluso en el filtro de partículas. En estos casos, el coste de la avería varía según la gravedad y la complejidad de la misma, por lo que la factura final puede oscilar entre los 30 y los 3.000 euros.

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