Neumáticos | Diez problemas veraniegos de los neumáticos

Altas temperaturas y largos recorridos pueden dañar las cubiertas e incrementar el riesgo de accidente.

Neumáticos en verano
Neumáticos en verano

Grupo Andrés ha enumerado los diez problemas más comunes de los neumáticos en verano, que pueden poner en peligro la seguridad vial. Desde la compañía apuntan que los principales factores son la mayor frecuencia de uso y la sobrecarga de los vehículos, las altas temperaturas y los largos recorridos que se realizan en estas fechas.

Estos diez problemas principales son:

  1. Mayor desgaste. Los componentes del neumático sufren más por los trayectos más largos y las altas temperaturas que alcanza el asfalto, que llega hasta diez grados por encima de la temperatura ambiente. Estas dos circunstancias multiplican el riesgo de pinchazos.
  2. Deformación. Este desgaste a veces es irregular, debido a errores en la alineación, problemas de amortiguación o presión inadecuada, y desemboca en la deformación de las ruedas. Cuando el neumático adquiere forma ovalada y se desgasta más en la banda central es porque la presión es excesiva o la alineación de la dirección es demasiado abierta. Si el desgaste se produce en los bordes significa que la presión es muy baja, hay sobrecarga o una alineación va muy cerrada.
  3. Pérdida de presión. Puede deberse a la pérdida de los tapones de válvula, en cuyo caso además, pueden haber entrado líquidos en la rueda.
  4. Mala amortiguación. Los amortiguadores se van degradando poco a poco y sin casi darnos cuenta repercuten en la duración del neumático, reduciéndola hasta en un 50%.
  5. Aparcamiento inadecuado. Las maniobras de aparcamiento también son un riesgo para los neumáticos: golpes con los bordillos que multiplican los reventones o girar las ruedas del coche parado, una costumbre muy perjudicial para los neumáticos.
  6. Frenazos bruscos. Estos, así como los cambios constantes de marcha o el incorrecto trazado de las curvas que puede provocar un esfuerzo extra de las cubiertas para sujetar el coche en el desplazamiento lateral.
  7. Distancia de frenado y aquaplanning. La presión baja también conlleva un aumento en la distancia de frenado y, si se le añaden suelo mojado, aumenta exponencialmente el peligro de aguaplaning.
  8. Menor adherencia al asfalto. Si la presión de las ruedas es demasiado elevada, disminuye la capacidad de adherencia al asfalto, lo que desemboca en una conducción más dura e incómoda y mayor riesgo de accidente.
  9. Arena. Es un factor externo muy común en vacaciones. Se acumula en las bandas de rodadura, lo que interfiere en la capacidad de agarre cuando se pasa al asfalto. Conviene evitar movimientos bruscos para no derrapar.
  10. Multas. Si la profundidad del dibujo es inferior a 1,6 milímetros, puede suponer una multa de 200 euros por cada neumático afectado o si el deterioro es en los cuatro puede llevar a la inmovilización temporal del vehículo.

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