Remitidas | Los transportistas rechazan el incremento de la MMA en el escenario actual

El Gobierno pretende aumentar la eficiencia aumentando la masa máxima autorizada a 44 toneladas.

Camiones de segunda mano
Camiones de segunda mano

Los transportistas han mostrado indignados ante el nuevo Anteproyecto de Ley que prepara el Gobierno para 2021, que consiste básicamente en un nuevo plan nacional para reducir las emisiones de gases contaminantes y así paliar el efecto invernadero y lograr una mayor eficiencia energética.

Esta mayor eficiencia pretende lograrse aumentando la masa máxima autorizada (MMA) de los camiones a 44 toneladas y a una altura de 4,5 metros. De esta forma, se pretende reducir el número de vehículos por kilómetro, debido a que la carga de cada uno de ellos podrá ser mayor. De esta forma habría un menor consumo para una misma cantidad de masa transportada.

La medida no ha sido bien acogida por los transportistas, que, ante el mayor precio que supondrían esos vehículos, se verían obligados a comprar camiones de segunda mano, ya que optar por un camión de segunda mano supone una alternativa mucho más económica.

Una medida no tan común en la Unión Europea

Los transportistas están mirando a la Unión Europea, en donde esta medida no resulta tan popular como se pretende. Solo afecta a ocho países dentro de la UE respecto a toneladas y tan solo a cuatro cuando se habla de la altura.

Así, la respuesta por parte del Comité Nacional de Transporte por Carretera ha sido un claro rechazo por varios motivos. En primer lugar, se trata de una medida que afecta de lleno todos aquellos transportistas que cuentan con unos camiones de tamaño inferior, ya que directamente tendrán que competir contra las grandes empresas del sector, lo que resultaría muy difícil. Que una empresa pueda renovar su flota de camiones con facilidad y acaparar más cantidad de carga con el mismo número de camiones es un perjuicio para el resto de transportistas.

Por otro lado, entienden que el aumento de la MMA puede tener unas implicaciones directas en materia de seguridad vial y repercutir también directamente en el coste de las infraestructuras. Conducir estos camiones de una mayor masa será más peligroso para los conductores y dañará más las carreteras con el paso del tiempo. La medida puede tener también consecuencias directas en pérdidas de empleo a corto y a largo plazo.

En definitiva, por el momento, los transportistas solo contemplan la compra de camiones de segunda mano para poder cumplir la normativa. El coste que supone el poder renovar una flota de camiones, que en unos años quedaría obsoleta, se sale del presupuesto de muchas compañías, que temen que todos estos cambios legales lleguen a afectar a su propio trabajo. Veremos cómo evoluciona el sector del transporte en este nuevo escenario.

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