Cada año, miles de conductores españoles cruzan la frontera rumbo a Portugal convencidos de que el trayecto será sencillo… hasta que aparece el primer peaje electrónico con las consiguientes dudas sobre cómo se paga, qué ocurre si no tienes telepeaje o por qué no hay ninguna cabina donde detenerse.
Portugal lleva años siendo uno de los destinos favoritos para escapadas en coche. Lisboa, Oporto, el Algarve o pequeñas localidades costeras del Alentejo reciben constantemente visitantes españoles que prefieren viajar sin presión, parar donde les apetezca y aprovechar la libertad que da llevar el coche propio. La cercanía entre ambos países hace que mucha gente realice el viaje sin demasiada previsión, especialmente en puentes, vacaciones o fines de semana largos.
El problema es que el sistema portugués funciona de forma bastante distinta al español. En determinadas carreteras todavía existen peajes tradicionales, pero gran parte de las autopistas Portugal utiliza un sistema exclusivamente electrónico. El coche pasa bajo unos arcos equipados con cámaras y sensores que registran automáticamente la matrícula o el dispositivo de pago, sin barrera ni ticket.
Los viajeros creen que el cargo llegará automáticamente a su cuenta o que podrán pagar más adelante en efectivo. También hay quien descubre semanas después que tiene un recargo pendiente por un trayecto que apenas costaba unos euros. Las multas relacionadas con peajes impagados en Portugal pueden terminar siendo bastante más altas de lo que imagina el conductor, sobre todo cuando pasa el tiempo y el pago sigue sin regularizarse.
Para quienes no utilizan dispositivos automáticos, Portugal ofrece varias alternativas. Una de las más conocidas es Easy Toll, un sistema pensado para vehículos extranjeros que vincula la matrícula a una tarjeta bancaria. También existen tarjetas prepago y fórmulas de pago posterior en determinados establecimientos autorizados. El inconveniente es que, después de varias horas de carretera, ponerse a investigar cómo funciona cada opción suele hacerse pesado.
Es habitual que cada vez más viajeros opten por simplificarse el viaje desde el principio. Salir de casa sabiendo que los peajes quedarán gestionados automáticamente aporta la tranquilidad necesaria, sobre todo cuando el trayecto incluye varias regiones portuguesas o desplazamientos largos durante vacaciones.
Por eso ha crecido tanto el interés por soluciones compatibles entre ambos países. Antes de viajar, resulta útil revisar información actualizada sobre los peajes en Portugal y comprobar qué carreteras funcionan con cobro electrónico. Ahí aparece una de las ventajas más interesantes de Bip&Drive, cuyo dispositivo puede utilizarse también en Portugal sin contratar servicios adicionales específicos. Cada vez más viajeros españoles terminan apostando por este tipo de soluciones integradas porque convierten algo tan tedioso como los peajes en una preocupación menos durante el viaje.
Otro punto interesante es que el dispositivo compatible con el Telepeaje de Portugal también funciona tanto en peajes electrónicos como en los tradicionales, evitando estar pendiente continuamente de qué tipo de carretera viene a continuación o de si habrá que buscar otro método de pago diferente y sin contratar nada adicional.
El mismo aparato que funciona en España sirve igualmente en Portugal y Francia, algo especialmente práctico para quienes hacen viajes frecuentes por carretera o cruzan varias fronteras a lo largo del año. Ese detalle ha hecho que cada vez más conductores se interesen por alternativas que les permitan olvidarse de registros temporales, aplicaciones distintas o pagos posteriores. El sistema de telepeaje evita detenerse en cabinas y reduce bastante las esperas en momentos de gran tráfico.