Electromecánica | Por qué puede haber aceite en el líquido refrigerante y cómo solucionarlo

Una fuga por una junta de culata soplada o un enfriador del aceite defectuoso son la principal causa para que se produzca este tipo de contaminación.

El aceite en el radiador es una avería que obliga a pasar por el taller
El aceite en el radiador es una avería que obliga a pasar por el taller

Durante la revisión del líquido refrigerante, si este presenta un aspecto marrón lechoso, lo más probable es que se haya contaminado con aceite de motor. Precisamente ese color, o incluso la aparición de una especie de lodo de esa tonalidad, es el principal síntoma visual de una fuga de aceite en el refrigerante.

Asimismo, en las etapas iniciales en que se produce una fuga, es característico que aparezca un brillo aceitoso en la parte superior del refrigerante. Aunque también es probable que el propietario no perciba ninguno de estos síntomas, en cuyo caso el vehículo se habrá sobrecalentado.

Sea cual sea la forma en que se descubre, una vez que se confirma que el refrigerante está contaminado con aceite, debe ser lavado y reemplazado para evitar que ocasione averías de difícil solución. Pero sobre todo lo más importante es corregir el origen del problema cuanto antes.

Las dos causas más habituales de la aparición de aceite en el refrigerante son las siguientes:

1. Junta soplada

Cuando una junta de culata falla, el aceite puede filtrarse en los conductos de enfriamiento y acabar juntándose con el refrigerante. Esto da como resultado esa especie de lodo marrón al que nos referíamos antes y que se puede ver en la parte superior del radiador y el depósito de refrigerante. Por otra parte, el refrigerante también puede filtrarse en la cámara de combustión, lo que produce una nube blanca y de olor dulce que sale del tubo de escape.

Una prueba de compresión verificará si la junta está o no soplada, y en caso de que lo esté, será necesario realizar una serie de acciones para repararla. En primer lugar, reemplazar la junta; después lavar todo el sistema de enfriamiento, y por último, inspeccionar el radiador y la bomba de agua para detectar si presentan fugas u otros daños.

2. Enfriador de aceite defectuoso

Aunque los enfriadores de aceite no son demasiado comunes en los vehículos con motor de gasolina, los motores turbo suelen tenerlos. El síntoma principal de una fuga en este componente es el aceite en el refrigerante.

Esto puede llevar a pensar que la junta de la cabeza de la culata está quemada. Sin embargo, una junta de cabeza soplada generalmente afecta al rendimiento del motor. En cambio, si el enfriador de aceite tiene fugas, el motor seguirá funcionando normalmente.

Fugas en el enfriador de transmisión

Otro problema que suele darse en relación con el refrigerante es la fuga en el enfriador de transmisión. Muchos vehículos con transmisión automática tienen un enfriador para el fluido de transmisión, que es parte del radiador, y que a veces se crean grietas entre el radiador y el enfriador.

Cuando esto sucede, el fluido de la transmisión se termina mezclando con el refrigerante, que toma un aspecto rosado y espumoso. La mala noticia es que el refrigerante puede llegar a la transmisión y acabar dañándola hasta el punto que deba sustituirse.

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