Tal y como sucede con los paragolpes, Asetra ha querido llamar la atención de una práctica que viene observando en los últimos meses, con los peritos y Mutua Madrileña, una vez más, en la picota. Así, los talleres advierten de que en "determinadas peritaciones de Mutua Madrileña se da la circunstancia de que no se autoriza, durante la visita pericial inicial, la reparación de todas las piezas afectadas en un mismo siniestro. Sin embargo, una vez finalizada la reparación, se produce un giro radical y dichas piezas pueden ser finalmente consideradas y aceptadas, por lo que el vehículo debe regresar al taller", que sale perjudicado.
Y es que esta manera de actuar, lógicamente, no es la adecuada, pues se traduce en inconvenientes de carácter operativo y económico para el taller. Porque no aplicar esta constante, supone una merma directa en la rentabilidad del taller, por lo que su correcta valoración es esencial.
Para prevenir estas maniobras, desde Asetra recomiendan "revisar cuidadosamente las peritaciones en las que no se autoricen todas las piezas afectadas en la visita inicial, así como controlar la correcta aplicación de la constante, cuando el vehículo regrese para completar reparaciones inicialmente no autorizadas". Asimismo, también se debe "exigir su incorporación cuando corresponda, justificando que se trata de una nueva intervención con procesos que deben repetirse".
Del otro lado, tras consultar Asetra al Equipo Técnico de Siniestros de Mutua, la aseguradora se limita a confirmar "el procedimiento expuesto cuando concurran las circunstancias mencionadas". En la misma línea, se posiciona el perito que suele argumentar que la constante ya fue abonada en la primera reparación y que, al tratarse del mismo parte, no corresponde aplicarla nuevamente.
Sin embargo, desde la perspectiva del taller, se está ejecutando una nueva intervención, con procesos que deben repetirse y que generan un coste real.
En qué afecta al taller
Cuando se produce esta validación de recambios en dos tiempos, las consecuencias negativas para el taller comienzan con "la eliminación de la constante (cte) asociada al proceso, al considerarse que se trata del mismo parte; además de repetirse procesos operativos ya realizados -desde la preparación del vehículo hasta la preparación de mezclas, limpiezas de equipos... Sin olvidar la organización del trabajo, pues se obliga a reasignar los recursos por segunda vez-". Además, hay una ausencia de remuneración por estos trabajos adicionales, pese a requerir tiempos reales y necesarios para ejecutar la reparación.
Ante este contexto, a juicio de Asetra, se debe tener en cuenta que, "si el vehículo regresa al taller para reparar las piezas inicialmente no aceptadas, la aseguradora -además de abonar la reparación, tiempos y materiales de pintura- debería abonar la constante correspondiente a los trabajos de preparación, que puede suponer hasta una hora de mano de obra.