Es una imagen que se repite día tras día en miles de vehículos. La caída del sol, pleno anochecer, deslumbrando a los conductores con los últimos rayos de la jornada. O ese molesto sol que nos acompaña durante horas en aquel viaje largo. Quién más, quién menos, ha vivido una situación así y le ha tocado tirar del parasol interno articulado para esquivar esos dichosos rigores solares. Pues bien, todas esas estampas tienen las horas contadas. Gentex -que ya ha innovado también con uos retrovisores antideslumbramiento- ha creado ahora una superficie regulable integrada en el parabrisas. Se trata de una gran lente tintada rectangular situada en la parte superior del cristal para reducir el sol.
Hasta el momento, el parasol ha formado parte del automóvil desde hace infinidad de décadas. Casi nadie se detiene a pensar en él. Su sencillez ha permitido que sobreviva prácticamente sin cambios a través de los años, a pesar de las distintas etapas y evoluciones de la automoción. No necesita sensores ni alimentación eléctrica, pero, sobre todo, resulta barato de fabricar.
Sin embargo, su gran debe es que, al mismo tiempo que tapa el sol para alivio del cliente, oculta también una parte importante del campo de visión tanto del acompañante como del conductor. Al respecto, según recoge Computer Hoy, Gentex -empresa estadounidense dedicada a lla tecnología desde 1974- lleva años trabajando en una alternativa. No habrá cambios en su ubicación, que conservara la posición de la visera tradicional, pero esa opacidad será sustituida por un panel transparente capaz de oscurecerse.
Concretamente, consiste una visera independiente, que está en la parte superior y que permite ver lo que hay detrás, en ningún caso, oscurece todo el parabrisas. En su teconología, se aplica la misma experiencia probada con éxito en losc citados retrovisores. Son superficies activas y regulables, que reaccionan ante la presencia de la luz para paliar una limitación evidente de visibilidad.
Misma tecnología que los retrovisores que no deslumbran
De este modo, el panel traslucido de Gentex reduce el resplandor sin crear una barrera completamente opaca. Así, la tecnología electrocrómica cambia la cantidad de luz que atraviesa el panel. El sistema utiliza esos materiales electrocrómicos, capaces de modificar su tonalidad cuando reciben una pequeña corriente eléctrica, por lo que, en condiciones normales, la superficie permanece transparente y con la misma tonalidad en todo el campo de visión.
Sin embargo, cuando llega el escenario descrito al comienzo y la luz resulta molesta, el parabrisas se oscurece y deja pasar menos intensidad. Ese cambio de su pigmentación puede activarse automáticamente, pero, según sus creadores, también podría realizarse mediante un control manual o con ayuda de sensores que midan la luz que entra en el habitáculo. No funciona como una persiana que se cierra de golpe.
No en vano, la transparencia se ajusta de forma progresiva hasta alcanzar un nivel que reduzca el deslumbramiento, porque, no hay que olvidar que la ventaja principal y la novedad que introduce está en mantener la visibilidad. El conductor puede seguir observando la carretera a través de la zona oscurecida, lo cual también mitiga el esfuerzo visual durante viajes largos.

Otro ejemplo del parasol visera transparente, que ocupa toda la parte superior de la luna.
Sin fecha de salida al mercado
Por el momento, este revolucionario modelo fue ya presentado en el CES de Las Vegas (Estados Unidos). Allí, fabricantes como Hyundai y BMW habrían mostrado interés en la solución, si bien, la realidad es que, por ahora, no hay confirmación oficial de que llegue a modelos de serie, ni fecha de salida al mercado anunciada.
Conviene recordar que no sería la primera vez que la industria intenta modernizar el sempiterno parasol actual. Años atrás, muchos ya, allá por la década de los noventa, surgieron algunas soluciones filtrantes integradas en algunos vehículos, no obstante no lograron calar ni en la industria ni en los clientes, motivo por el que no consiguieron conquistar el mercado.
Ahora, los profesionales consideran que el contexto ha cambiado. Los parabrisas actuales son cada vez más grandes y ya integran sensores, cámaras y sistemas de asistencia a la conducción ADAS, por lo tanto, se convierte en mucho más natural añadir una capa filtrante al conjunto. Eso sí, también tendrá que superar la reválida del propio cliente. Ver cómo es la acogida y los resultados al instalarse dentro del campo visual del conductor. Tiempo al tiempo.